El presidente del Banco Central Europeo (BCE), aseguró ayer que la situación de Europa ha mejorado considerablemente en los últimos meses y que ello se debe, en parte, a la actuación de la entidad que dirige. También se defendió de quienes lo acusan de impulsar la inflación con sus inyecciones de liquidez y pidió a los gobiernos europeos aprovechar el momento para encarar reformas estructurales.
En un discurso pronunciado ante la Asociación Federal de Bancos Alemanes, en Berlín, Draghi recordó que en noviembre de 2011 la eurozona sobrevivía con el mercado interbancario prácticamente cerrado, salvo para las instituciones más fuertes en los países más seguros. Según el funcionario, en ese momento los bancos redujeron sus créditos a mediano plazo a las empresas de la economía real, lo que dañó a las empresas medianas y pequeñas.
No había duda de que la eurozona estaba al borde de un gran colapso del crédito con consecuencias negativas para la economía y el empleo, dijo Draghi.
Cuatro meses después la situación ha cambiado y, según Draghi, hay señales de estabilización tanto en los mercados financieros como en la economía real gracias, en gran parte, al rol del BCE.
Draghi mencionó, entre otras medidas, las inyecciones de liquidez del BCE que, remarcó, no estuvieron destinadas a proteger los beneficios de los bancos sino a evitar un colapso del crédito. Gracias a ellas, el dinero ahora está más cerca de las empresas medianas y pequeñas dijo.
También se defendió de quienes lo acusan de haber descuidado la estabilidad de los precios, y afirmó que al momento de decidir inundar de liquidez al sector financiero los indicadores del mercado no mostraban signos de inflación. Además, dijo, se contaba con que el sistema de la eurozona tiene herramientas suficientes para absorber excesos de liquidez.
En otro tramo de su discurso, el banquero central aprovechó para instar a los gobiernos del continente a continuar en la línea marcada por las autoridades europeas y la entidad que é conduce y valoró los esfuerzos de los países más complicados.
Los nuevos gobiernos de España e Italia han mostrado determinación para superar sus desequilibrios fiscales y económicos, afirmó Draghi.