Por JULIÁN GUARINO - La volatilidad y la inversión no siempre están peleadas. En las últimas jornadas, bajo una suerte de tormenta de incertidumbre y desconfianza que atraviesa la plaza local, hay un activo que se destaca entre el resto: el Boden 2012. Esta emisión, un bono soberano, pertenece al universo de la renta fija emitida en dólares.
La justificación para tamaña muestra de confianza por parte de los inversores no sólo hay que buscarla en la capacidad de pago del Gobierno; en rigor, quienes demandan estos títulos lo hacen profesando la hipótesis nada errónea de que se trata de la única forma de dolarizarse adquiriendo estos bonos en moneda local y cobrando el vencimiento en dólares billete en los próximos meses. Todo ello, sin vulnerar las duras regulaciones de la AFIP y el BCRA para poder acceder al mercado cambiario.
La paradoja es que para poder hacerse de estos dólares en blanco y cumpliendo todas las normativas necesarias, quienes concurren a este mercado estaban dispuestos a pagar ayer $ 5,23 por cada dólar que ingresará en sus carteras en agosto, lo que implica un sobreprecio del 19% con respecto a los $ 4,39 a los que cotizó ayer el dólar oficial en las casas de cambio y los bancos de la city.
Por supuesto una vez realizada la operación, ello deriva en el derecho a recibir en la cuenta de la sociedad de Bolsa el billete de 100 dólares, que el Gobierno paga en cash, tal como señalaban ayer en la bolsa verdaderos conocedores de esta práctica como el portfolio manager Remo G., entre otros.
Va de nuevo: la compra en el mercado secundario de títulos como el Boden 2012 es, para muchos inversores, la llave para llegar a los dólares que el Banco Central guarda en sus reservas y la única manera legal que subsiste en el mercado para acceder a esas divisas.
El otro camino, el que para muchos resulta la única alternativa por su desconocimiento del mercado de bonos, es el del mercado oficial, que debe pasar por el filtro de la AFIP, que decide si autoriza o no el pedido. Para aquellos que piensan en girar dividendos o en pagar servicios al exterior, tampoco resulta simple, ya que requiere de una autorización expresa de Guillermo Moreno.
En el caso del Boden 2012, la lectura es sencilla: al bono sólo le resta un pago de capital en agosto y en las últimas semanas ha crecido en forma tan pronunciada en su precio de mercado que no resulta compatible con la performance de un título de esta naturaleza.
Este título, el mismo que le hizo la gambeta a la ansiedad de los inversores, tocó ayer niveles de $ 523 por cada 100 dólares, con una suba de 1%. Entonces, una de las mejores maneras de llegar a los dólares-billete respetando la normativa y sin ceder a la tentación de la transferencia al exterior es a través de estos títulos.
Como consecuencia, la fuerte demanda ha elevado el precio de los títulos que, a su vez, parecen haber arrastrado la cotización del dólar informal o blue, que tocó $ 4,93. Es que el malestar de los inversores y la desconfianza se ve profundizado por la evolución sui-generis donde las acciones van de mal en peor y los bonos trepan.
El dato que también da que hablar es la tasa de retorno del Boden 2012 es negativa, en términos anualizados ya se ubica en el -31%. Pocas señales de normalidad en la city...