Los mercados emergentes tendrán que apurarse para asegurar financiamiento barato en los mercados de deuda global, ya que las alzas en los rendimientos de los bonos estadounidenses elevarán los costos y afectarán los retornos previstos para la deuda de las economías emergentes.
Los rendimientos del bono del Tesoro y el dólar han subido en las últimas semanas por señales de mejoría económica, lo que podría acabar con la posibilidad de que la Reserva Federal salga a imprimir más dinero o incluso revierta su decisión de mantener las tasas en mínimos hasta el 2014.
Un alza de 30 puntos básicos desde sus mínimos de enero en los rendimientos de los bonos a 10 años, la tasa libre de riesgo subyacente para evaluar las valuaciones emergentes, ha estancado la fuerte escalada de inicios del 2012 en las acciones y las monedas emergentes.Esto es debido a que los mayores rendimientos de los bonos del Tesoro reducen el premio que reciben los inversores por sus propios activos emergentes. Hasta ahora, la deuda de países de mercados emergentes en moneda dura se ha comportado mejor que otras clases de activos, pero el riesgo es que los costos de endeudamiento suban con fuerza, dado que los precios de los nuevos bonos de soberanos emergentes o de empresas usan normalmente como referencia a los bonos del Tesoro. Rusia optó esta semana por incrementar su primera venta de deuda en dólares desde el 2010 a 7.000 millones desde una meta inicial de 3.500-5.000 millones de dólares, completando su plan de financiamiento en el exterior de este año de una sola vez. Los gobiernos emergentes ya han vendido bonos por 32.500 millones de dólares este año, según datos del Bank of America/Merrill Lynch, un 58% más que en igual periodo del 2011. Si se incluyen ventas de bonos corporativos, el total asciende a 114.000 millones de dólares, casi la mitad de los 246.000 millones que el banco espera que se emitan en 2012.
Los emisores emergentes han gozado de un beneficio doble del programa de liquidez estadounidense. Los rendimientos les han permitido pedir prestado a precios relativamente baratos; México, por ejemplo, recaudó dinero a 30 años en enero a un costo de solo 4,84%.
Mientras tanto, los enormes montos de liquidez que se están tragando los mercados mundiales han elevado la demanda por activos emergentes, comprimiendo el diferencial entre los rendimientos emergentes y los referenciales de Estados Unidos. Sondeos de Reuters prevén que los rendimientos de la deuda estadounidense a 10 años se ubiquen en un 2,4% en septiembre desde el 2,2% de hoy y en un 2,7% en marzo del 2013.
Los perdedores podrían ser países como Hungría y Ucrania, que no han comenzado sus emisiones del 2012 y deben captar casi 10.000 millones de dólares entre ambos. Las economías europeas emergentes necesitan recaudar cerca de 20.000 millones de dólares todavía, bastante más que Asia y América Latina.
Muchos observan el cambio con calma. Notan que el alza del rendimiento es gradual y conducido por un repunte en la economía estadounidense que normalmente le sirve a los activos emergentes. De hecho, los bonos emergentes en moneda dura han resistido bien la reciente turbulencia de los mercados. Los diferenciales de rendimiento se han estrechado en cerca de 90 puntos básicos desde comienzos de año. Pero estos ajustados diferenciales harían difícil lidiar con una nueva corriente vendedora de papeles del Tesoro. Brasil o México, por ejemplo, ofrecen un pequeño premio de 75-100 puntos base sobre la deuda del Tesoro a 10 años, una magra protección contra un alza de rendimientos.