Por IGNACIO GUTIÉRREZ ZALDÍVAR - Una verdadera maratón para los ávidos compradores de obras de arte argentinos se vivió en la última semana, cuando se vendieron unas 400 obras, a muy buenos precios. Las casas de remate se empeñan en poner gran cantidad de obras a la venta en los mismos días, inclusive, superponiendo horarios. Mientras, el 3 y 4 de abril no habrá remates organizados, que hubieran permitido que la gente aprovechara el fin de semana largo para ver obras y luego, en esos días fuera a comprar tranquilamente. Galería Azur, cuyo local se ubica en Callao y Guido, se consolida como fuerte jugador del mercado. Vendió en buenos valores 67 obras en la última semana. Entre ellas, se destaca un paisaje del Río de la Plata del post-impresionista Pío Collivadino, vendido en u$s 23.000. También una nostálgica figura de Eduardo Sívori que llegó a los u$s 18.000, y un típico Vito Campanella en 15.000 dólares. En Arroyo, se vendieron 72 lotes, destacándose una obra de Raúl Lozza que llegó a los u$s 32.000; un Gorriarena, en u$s 19.000; una escultura de Marta Minujín, que se vendió en u$s 11.000, un Vicente Forte y un típico puerto de Justo Lynch. En la primera noche de ventas en Martín Sarachaga se vendió un paisaje de Buenos Aires de Pío Collivadino en u$s 34.000; un Castagnino en u$s 18.000 y fueron récord, el collage del genial Charlie Squirru (figura indiscutida del Instituto Di Tella) en u$s 14.000; una tinta de Raúl Alonso, en u$s 5.000 y un aguafuerte de Quinquela Martín, en 4.000 dólares. Los argentinos somos poco afectos al grabado, pero las 50 aguafuertes que realizo el genial Quinquela Martín tienen una calidad superior. Le llevaban muchas horas de trabajo, en cambio, pintaba sus óleos en una hora y los vendía 40 veces más caros, salvo por los gofrados de Antonio Berni. Es difícil ver que se vendan las obras de los grabadores en precios adecuados, pero hay que estar atentos a este segmento del mercado: las obras del recordado Pérez Celis se vendieron en un promedio de u$s 8.000, pero sus grandes obras no aparecen en oferta y son retenidas por los coleccionistas. En un remate con buenas ventas, Roldán presentó a artistas modernos: un típico Pablo Suárez se vendió en u$s 28.000, y un blanco y sutil trabajo de Clorindo Testa alcanzó un precio récord de u$s 31.000. En paralelo, una caja cinética de Miguel Ángel Vidal duplicó su base y se vendió en u$s 11.000. No hay oferta de obras importantes y parece difícil que aparezcan a la venta. Los dueños, salvo el caso de sucesiones o divorcios, no son vendedores, y lo que aparece a la venta es porque luego de cuatro meses sin subastas, algunos tienen necesidad de efectivo y mandan a vender. Un conflicto del mercado radica en que los subastadores deben poner sus bases en pesos por la incertidumbre del valor del dólar, cuya versión oficial difiere en 12% del paralelo. Por eso, las bases en dólares generan miedo en los compradores, que no quieren desprenderse de los billetes acopiados, y sí liberarse de los pesos, ante la inflación galopante. Bullrich, el Banco Ciudad y Naon también limpiaron sus bodegas vendiendo al mejor postor cantidad de obras, muebles y objetos. El mercado internacional, por su parte, esta en suba y tiende a superar la dinámica del año pasado, que fue récord en volumen y precios, con un crecimiento del 16,6%. Al mismo tiempo, el impulso de Shangai, Hong Kong e Indonesia se mantendrá, al parecer. Hay 30 millones de millonarios en el mundo y están dispuestos a comprar obras por valores superiores a los u$s 100.000. Curiosamente, el mercado más tranquilo es el de valores entre u$s 10.000 y u$s 50.000. El 83% de lo vendido es en valores inferiores a los u$s 10.000, y el resto son obras que, generalmente, tienen más de seis cifras. |