A partir de hoy comienza a regir una nueva traba dentro de la colección de impedimentos para la compra de dólares impuesta por el Gobierno. El pasado 12 de marzo, el Banco Central (BCRA) emitió una comunicación, la 5294, por la que prohibe la extracción de divisas en cajeros automáticos del extranjero con el uso de tarjetas de débito locales, con la única excepción de poseer una cuenta local nominada en moneda dura. En concreto, la circular establece que se ha dispuesto con vigencia a partir del 03.04.12 inclusive, que los retiros de moneda extranjera con el uso de tarjetas de débito locales desde cajeros automáticos ubicados en el exterior, deberán ser efectuados con débito a cuentas locales del cliente en moneda extranjera. Es decir que los argentinos deberán usar (o abrir antes de viajar) una cuenta local en la moneda extranjera para poder realizar sus operaciones de extracción de billetes a través de las redes de cajeros automáticos del país de destino. El monto máximo de extracción diario en el exterior es de u$s 400.
Hasta ayer los bancos estuvieron trabajando para poder cumplir con el plazo exigido por la autoridad monetaria para la entrada en vigencia de los cambios. En el sector debieron adaptar sus sistemas a toda velocidad para cumplir con la normativa a tiempo, ya que aseguraron que requirió de un proceso de desarrollo adicional debido a que en muchos casos este tipo de operaciones ya estaban adheridas automáticamente a las cajas de ahorro en pesos. De esta manera, los departamentos de sistemas de las entidades financieras argentinas debieron modificar el software de sus redes de cajeros, el software de compensación que empalma sus servicios con las redes Link y Banelco y, por último, esperar a que estas dos empresas también adaptaran sus sistemas. Todas las partes afirman que ya han hecho sus deberes, aunque no descartan que puedan surgir algunos problemas los primeros días.
Si bien el volumen que representa este tipo de operaciones en el total de dolarización es bajo en el sector estiman que la fuga por esta vía sólo alcanzó entre el 1% y el 2% del total el año pasado el propósito oficial tiene una exclusiva intención: cerrar uno de lo últimos grifos verdes que quedaban sin alcanzar por los controles cambiarios. Vale recordar que desde octubre el Gobierno comenzó con un intenso ciclo de limitaciones dirigidas a frenar la fuga de capitales, que durante el 2011 superó los u$s 21.000 millones. Entre ellas, la más efectiva fue el sistema instaurado por la AFIP que valida, sin criterios claros, las compras de divisas de particulares. Otro caso fue la barrera para el giro de dividendos de las empresas establecida a principios de 2012. En referencia a esta nueva norma, desde el Central reconocieron días atrás que lo que se buscó es eliminar una situación ambivalente y una posibilidad que había quedado fuera de los controles. Pero también subrayaron que la normativa no alcanza a los consumos con débito en el exterior y tampoco a ninguna operación con tarjeta de crédito fuera del país.
Y es que lo que se trata de evitar es la tenencia de billetes. La extracción por cajero en el exterior implica una operación de compra de dólares, sin pasar por AFIP. De ahora en más, este tipo de operaciones estará librado a la contingencia de la aprobación del organismo que conduce Ricardo Echegaray. Y es que habrá que obtener la validación en el país para comprar dólares y depositarlos en una cuenta y sólo así poder luego extraer divisas en el exterior.