Por NATALIA DONATO - El Gobierno brasileño anunció ayer un nuevo paquete de medidas para proteger la industria nacional y paliar los efectos que la fuerte apreciación del real, sumado a la crisis europea, están generando en la competitividad local. Exenciones impositivas, mayores créditos a bajas tasas, un nuevo régimen tributario para el sector automotriz y controles a las importaciones integran el conjunto de decisiones que la presidenta Dilma Rousseff adoptó para evitar que la actividad en su país continúe en picada (ver pág. 7).
Ante el anuncio, y convencidos de que la Argentina mantendrá los controles a la importación y tendrá especial cuidado con los sectores sensibles, los industriales argentinos recibieron favorablemente las medidas, ya que lo más importante es que no caiga el nivel de actividad en el vecino país, dijeron a coro los empresarios consultados.
Para nosotros, el problema es el nivel de actividad más que el tipo de cambio, que quedó demostrado que se mantendrá en estos niveles, consideró el titular de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, quien consideró positivas las medidas en la medida en que no generen mayor invasión de productos brasileños en la Argentina.
Pero las decisiones adoptadas por Rousseff tienen como propósito, por un lado, impulsar las exportaciones del vecino país hacia otros mercados y de esa forma, Brasil no buscaría colocar los saldos en el Mercosur, mientras que por otro, tienen como objetivo mejorar la competitividad local de sectores sensibles que se ven seriamente amenazados por la competencia asiática.
Según la visión del economista del IERAL, de Fundación Mediterránea, Jorge Vasconcelos, el riesgo para la Argentina es que se produzca una mayor captura, por parte de Brasil, de proyectos de inversión a partir de las nuevas ventajas para producir. Para los sectores beneficiados con las medidas textil, autopartes, aeroespacial, calzado y bienes de capital, entre otros, Brasil pasa a ser una competencia más rigurosa en la atracción de inversiones, sostuvo el analista.
Por otra parte, Vasconcelos relativizó el impacto que pudiera tener este paquete en el comercio bilateral, deficitario para la Argentina en unos u$s 6.000 millones. No creo que sea tan sensible a este tipo de cambios, precisó.
Desde el sector textil local, el presidente de la Fundación ProTejer, Marcos Meloni, también minimizó el impacto por el refuerzo de los controles a las importaciones aplicado desde febrero y porque a los textiles argentinos les afecta más Asia que Brasil. Si se abriera totalmente la importación de brasil y se cerrara la de China, también nos impactaría, pero estamos mucho más cerca de ser competitivos con el vecino país que con Asia, enfatizó el industrial, al agregar que lo que hay que hacer con el socio es una buena administración del comercio.
Una de las medidas es un paquete de estímulos al sector automotriz, que podrán gozar de rebajas en el IPI Impuesto a los Productos Industrializados si cumplen con metas vinculadas con la investigación y el desarrollo. Al respecto, el ex presidente de Adefa, Aníbal Borderes, recordó que en 2008, cuando el ex presidente Lula da Silva rebajó el IPI 5 puntos, tuvo un impacto muy fuerte en el consumo, ya que se consideraron locales los autos producidos en el Mercosur. Consultado acerca de posibles consecuencias negativas para la Argentina, Borderes dijo que estas medidas no tuvieron en el pasado un impacto negativo para el país.