El indicador de sentimiento económico (ESI, en inglés), basado en las valoraciones y las expectativas de las empresas y los consumidores de la Unión Europea, cayó 0,5 puntos durante el mes de julio, alcanzando un nivel de 102,3, mientras que en la zona euro se recuperó en 0,4 puntos, situándose en 100,1, según los datos facilitados hoy por la Comisión Europea. La causa de esta diferencia se encuentra en la confianza en el comercio minorista, que mejoró en la zona euro mientras que siguió disminuyendo en la UE. El resto de componentes del indicador se comportó de forma prácticamente idéntica en las dos áreas. En concreto, la confianza industrial y la de los consumidores se mantuvo estable, mientras que la de la construcción se deterioró ligeramente. El optimismo creció en el sector servicios. Por países, la confianza aumentó notablemente en Bélgica, Irlanda e Italia. En contraste, la peor evolución se registró en Grecia, Estonia, Hungría, Polonia y Reino Unido. El deterioro en este último país, especialmente en el sector de comercio minorista, es el principal factor que explica la diferente evolución del indicador en la zona euro y en la Unión Europea. La caída más destacada se produjo en el sector de la construcción, donde la confianza se redujo un punto tanto en la zona euro como en la UE. Hasta ahora, este indicador se había situado en una senda de suave recuperación desde finales del verano de 2003. Pero las expectativas de empleo se volvieron más pesimistas durante el mes de julio, y también empeoró la previsión de pedidos en la zona euro. Por países, se observaron mejoras en Irlanda, Chipre, Luxemburgo y Suecia, donde en los últimos 12 meses el indicador ha crecido 55 puntos. La mayor bajada de la confianza en la construcción se vio en la República Checa, Estonia, Grecia y Hungría. En el sector del comercio minorista, la confianza se redujo dos puntos en la UE, y creció un punto en la zona euro. En las dos zonas, el indicador está próximo al valor registrado hace un año. La mejora en la zona euro se explica por una fuerte subida en la valoración de la situación actual de negocios, un componente que empeoró en la UE. En las dos zonas declinaron también las expectativas de negocio. El mayor aumento de la confianza en el sector minorista fue para Irlanda e Italia. El contraste lo marcan Reino Unido, Estonia, Lituania y Suecia. En el otro lado de la balanza, el optimismo se impuso en el sector servicios després de su declive del mes de junio. La confianza resultó impulsada por las valoraciones sorbre la situación actual de negocios y, en menor medida, por las expectativas de demanda. La opinión sobre la demanda reciente mejoró sólo en la zona euro, mientras que bajó ligeramente en la UE. Finlandia, Irlanda y Bélgica encabezaron este indiciador, mientras que en España, Estonia, Polonia y Eslovenia disminuyó de forma significativa. La confianza industrial permaneció sin cambios durante el mes de junio a un nivel de -4 y -3 en la zona euro y en la UE, respectivamente. El deterioro en las expectativas de producción se vio compensado por la evaluación del número de pedidos, el principal factor positivo detrás de la subida de la confianza industrial desde el verano de 2003. La mayoría de países sólo registró cambios menores en este índice. En Estonia, Grecia, Irlanda, Hungría, Eslovaquia y Reino Unido el indicador cayó, mientras que en Bélgica, Dinamarca y Luxemburgo se observaron mejoras. También la confianza de los consumidores se mantuvo estable en julio, en una tendencia que se arrastra desde finales del año pasado. Los componentes de este indicador tampoco experimentaron grandes variaciones. Los consumidores se mostraron más optimistas sobre el empleo en el futuro, aunque su visión sobre su propia situación financiera futura se oscureció ligeramente. La confianza aumentó en la República Checa, Estonia, Irlanda y Holanda, y cayó en Bélgica, Grecia y Chipre. El indicador mensual de sentimiento económico refleja la actividad económica general de la UE, a partir de valoraciones y expectativas resultantes de investigaciones entre las empresas y los consumidores. Desde mayo de 2004 incluye los datos de todos los Estados miembros. Además, se ha modificado su método de cálculo para incluir el indicador de la confianza en los servicios. CLIMA EMPRESARIAL El Ejecutivo comunitario publicó también hoy el Indicador de Clima Empresarial (BCI, en inglés), que durante el mes de junio creció 0,16 puntos y alcanzó un valor de 0,58 puntos, el más alto desde Marzo de 2001. Esta evolución positiva del BCI se explica por la mejor evaluación que realizan los directivos en la industria sobre las exportaciones, el total de pedidos y la tendencia de la producción en el pasado reciente. Sólo las expectativas de producción ocasionaron un impacto negativo marginal. Las opiniones sobre stocks y productos finalizados se mantuvieron estables. El BCI está basado en las opiniones sobre cinco preguntas que se obtienen a partir de los estudios en el sector industrial realizados por la dirección general de Asuntos Económicos. |