Por Alfredo Sainz | LA NACION De la mano de las trabas a las importaciones que impuso el Gobierno, el mercado argentino está en camino de convertirse en palabra prohibida para las marcas internacionales de ropa. El problema no se circunscribe únicamente a las firmas que en los últimos meses concretaron su salida del país por los problemas para abastecerse de mercadería importada -las dos últimas fueron la alemana Escada y la norteamericana Calvin Klein Underwear-, sino que ahora también se extiende a las grandes cadenas internacionales, que excluyen a la Argentina de sus planes de expansión en la región. En momentos en que el consumo registra niveles récord, los shoppings tienen lista de espera de locales en casi todos los rubros y los precios en dólares de la ropa son más altos que los de Estados Unidos o Europa, las marcas internacionales parecen ignorar al país. La firma sueca Hennes & Mauritz (H&M) acaba de elegir a la ciudad de México DF como primer destino en América latina. Hace unos meses se había especulado con la posibilidad de que la firma -que pelea con Zara el liderazgo a nivel mundial en el negocio de indumentaria, con ventas por US$ 16.200 millones y 2500 tiendas- también abriera un local en Buenos Aires, aunque en la casa matriz de H&M desestimaron la posibilidad y sólo ratificaron que sus próximas aperturas se concretarán en Bulgaria, Letonia, Malasia, México y Tailandia. La Argentina tampoco figura en los planes de Gap. La firma norteamericana inauguró a fines de 2011 su primera tienda en Sudamérica, en la ciudad de Santiago de Chile, y ahora anunció un plan de expansión regional que incluye la apertura de locales en Colombia, Perú, Panamá y Uruguay de Gap y Banana Republic (otra de las marcas de la compañía). Gap no es un jugador más en el rubro de la indumentaria. La firma es la número uno en facturación en los Estados Unidos, con ventas por 15.800 millones de dólares, y además es una de las preferidas de los argentinos que visitan Miami y otras ciudades norteamericanas, lo que en principio le aseguraría una clientela más que importante en caso de instalarse en el país. "Los costos que tiene una marca como Gap o H&M son los de Indochina, Paquistán o los otros países asiáticos, con los que la Argentina no puede competir", señaló Marcelo Sorzana, director de la consultora especializada en indumentaria Surreal. La gallega Zara, por su parte, acaba de informar que después de cerrar 2011 con una facturación de US$ 18.200 millones, sus planes para este año en la región incluyen el ingreso de sus marcas Massimo Dutti, en Estados Unidos y Canadá; Stradivarius, en México, y Zara Home, en Brasil, mientras que en la Argentina no hay planes -por lo menos anunciados hasta ahora- de incrementar su presencia más allá de la actual red de diez tiendas, pese a que a nivel mundial durante 2012 planea abrir más de 500 tiendas. Las trabas para importar, a su vez, ya habrían hecho desistir a la cadena de tiendas chilenas París de instalase en Buenos Aires, a pesar de que habían llegado a anunciar que su primer local iba a inaugurarse en Palermo. "Con las actuales trabas, ninguna marca grande va a venir a la Argentina, e incluso estoy seguro de que si Zara no estuviera ya en Buenos Aires, tampoco se atrevería a desembarcar en este momento. Igualmente, tampoco hay que perder de vista que estas marcas que no quieren venir al mercado argentino están facturando como nunca, lo que explica que más allá de los problemas para importar y los rumores que hablaban de su partida, Zara se haya adaptado al nuevo esquema y empezara a fabricar en el país", explicó el presidente de una textil argentina. Shoppings afectadosLas marcas internacionales de indumentaria no son tampoco las únicas que sufren las restricciones al ingreso de mercadería importada, que también impactan en forma directa en la operación de los shopping centers. "Más allá de que en los últimos meses hubo una pequeña desaceleración en la demanda, las ventas siguen siendo muy importantes, y hoy la principal dificultad que enfrentan los centros comerciales es la falta de mercadería, especialmente en el rubro de indumentaria, que termina condicionando la apertura de nuevos locales por parte de las marcas", destacó Martín Malara, socio de la operadora de shopping centers Retco.. |