Por LEANDRO GABIN - Fue el día “D” para YPF. Consumado el proyecto para expropiar el 51% de las acciones de la petrolera, el mundo financiero volvió a darle la espalda a los activos argentinos. Es que en adelante sólo habrá más incertidumbre con el futuro de la empresa en la bolsa, sino también con la capacidad de pago del país. Hoy se desconoce de dónde saldrán los dólares para pagarle a Repsol, pero sea como fuera se descuenta que reducirá las arcas para cancelar vencimientos. Fue esta lógica la que precipitió la caída de los títulos públicos, que ayer llegaron hasta 6%, la suba del riesgo país y del seguro contra un default de los bonos.
La cotización de YPF en el mercado resultó ayer una anécdota. En Buenos Aires se suspendieron las cotizaciones a las 12.34 del mediodía y un poco más tarde en Nueva York. Al momento de detener las operaciones, la acción perdía 2,44% en la bolsa local y 11,16% en Wall Street. Hoy volverá al ruedo, herida, y seguramente con una tendencia profundamente bajista.
“Vemos esto como un hecho negativo que es sintomático del difícil entorno operativo del sector privado. Esperamos ver una mayor inversión y producción de petróleo en el corto plazo, a costa de las probables ineficiencias en el mediano plazo asociadas con la creación de otra empresa controlada por el Estado. Por otra parte, el pago de las acciones nacionalizadas agregará una carga adicional al fisco para un país que todavía carece de acceso a las fuentes convencionales y estables de financiamiento no inflacionario”, reseñó Alberto Ramos, economista de Goldman Sachs.
La incertidumbre se sintió de lleno en los mercados. El riesgo país subió 3,17% hasta los 976 puntos básicos, el máximo nivel este año. También trepó 4,64% el seguro contra un incumplimiento de pagos hasta las 952 unidades. Esto quiere decir que para asegurar u$s 10 millones en bonos, el inversor debe pagar u$s 952.000.
En la Bolsa porteña, el Merval también sintió el cimbronazo y perdió 1,7%, evaporando todas las ganancias del año. El efecto YPF arrastró a Central Puerto
(-4,65%), Telecom (-3,85%) y Aluar (-3,59%), mientras que los bancos perdieron hasta 3%. La caída se hubiera magnificado de no haber sido por la suspensión de YPF.
La bolsa detuvo lo que prometía ser una caída estrepitosa de la petrolera. Lo hizo para que los inversores pudieran informarse de lo que estaba aconteciendo con la empresa. De hecho, se detuvo cuando pasaba desde un 5% en positivo a una caída de 2,5%. Incluso la Bolsa pidió a Nueva York que interrumpieran las operaciones en esa plaza. Para ese entonces, la petrolera se había desplomado 20% para luego recortar pérdidas hasta el 11,26% antes de la suspensión. Pero la intención del mercado local es que hoy los inversores tengan todas las herramientas suficientes para decir qué hacer con sus tenencias. De hecho, hoy volverá a cotizar YPF. Probablemente habrá un fuerte desarme de posiciones y la sangría continuará tanto aquí como en Nueva York.
El “free float” de la compañía, o sea la tenencia de inversores comunes, representa el 17,09% de YPF. Eso no lo tocará el Gobierno. El inversor deberá decidir si desea ser socio ahora del Estado en lugar de Repsol.
Tampoco la pasaron bien los títulos públicos. En el Mercado Abierto Electrónico (MAE), las principales caídas se vieron en los títulos en pesos y los cupones atados al PBI. Sobresalieron las pérdidas del Par en pesos (-5,88%), Discount en pesos (-0,67%) y Bogar 2018
(-1,05%). Los cupones mostraron pérdidas generalizadas: el emitido en pesos cedió 2,45% y el de dólares derrapó 3,94%.
Pero la historia recién comienza. La calificadora Fitch redujo ayer en tiempo récord la nota de la deuda en moneda local de la petrolera. Y vendrán las demás agencias. La tormenta para YPF en el mercado recién comienza. Y el creciente malhumor para el resto de los activos argentinos, también.