Por MARIANO GORODISCH - Hoy me recibí de psicólogo, dice bromeando Eduardo Fernández, operador de Rava, que asegura no haber parado en todo el día de atender llamados de clientes al borde del abismo.
Quiero vender sí o sí, el papel de YPF en la mano ya me está quemando. Por favor, vendémelo ya mismo, le suplicó un cliente, en medio de la desesperación, mientras la presidenta Cristina Kirchner seguía con su discurso.
Fernández le explicaba que la operatoria en la plaza local ya se había suspendido y que no podía hacer nada hasta la reapertura, que por el momento no se sabía cuándo sería. Pero veo que en Nueva York todavía está cotizando, así que vendé mis acciones de YPF allá antes de que cierre, le exigió un cliente, mientras otro llamaba preguntando justamente por qué era que se estaba dando esa situación tan extraña.
El ahorrista no quería ni comprar ni vender, lo único que quería era que alguien le pudiera explicar algo. Alejandro Bianchi, portfolio manager de Invertir Online, entrecierra los ojos como si estuviera a punto de ceder al sueño. Es que, reconoce, tiene la vista agotada. Como tantos ayer, tuvo que seguir la acción de YPF acá en una pantalla, el papel en Nueva York en otro monitor, y por supuesto, no descuidar ni un detalle del discurso de la presidenta en la televisión.
Mientras tanto, los teléfonos de la sociedad de bolsa no paraban de sonar: ¿Qué hago, vendo o espero?, era la pregunta más recurrente.
Estamos todos muertos de hambre: son las cuatro de la tarde y todavía no alcanzamos a pedir comida para almorzar algo, confesó el portfolio manager de otra sociedad. Es que fue un shock total y absoluto, si bien el que tenía el papel tenía en cuenta que, en este contexto, una situación semejante podía llegar a ocurrir, agrega el informante.
Por otra parte, los operadores bursátiles debieron transformarse en docentes, ya que los clientes que no entendían bien lo que estaba sucediendo los llamaban para que oficien de traductores.
Ahora tenemos que esperar los pasos que pueda llegar a dar el gobierno español y el precio que puedan llegar a pagar. Luego, vendrá la contra oferta de España y ver si hay posibilidad de una negociación, les explicaba Fernández, como si fuera el maestro de la escuela.
Varios clientes se resignaron por no haber vendido antes y dijeron que no les quedará más remedio que guardarse el papel para el largo plazo.
Me quedé afónico de tanto hablar por teléfono con los clientes durante todo el día. Me quedó la garganta totalmente seca, se sincera el operador de otra sociedad de bolsa.
Cuando empezaron los rumores de la potencial venta de YPF, Bianchi recomendaba a su clientela no incrementar posiciones en el papel, por una cuestión prudencial, excepto que se tenga un portfolio muy agresivo: Yo hoy compraría YPF, ya que es la misma decisión que comprar o no Petrobras, una compañía que en su mayoría es estatal. El gobierno tomará el control y la parte minoritaria seguirá flotando en Bolsa. Los que peor la pasaron son los ahorristas que compraron la acción en enero, ya que desde entonces el papel cayó 35%. Por eso, yo recomiendo esperar a que pase la tormenta.