Por DOLORES AYERRA - El mercado cambiario está sufriendo el efecto YPF. Tal como viene relatando El Cronista desde el anuncio de la expropiación en el inicio de la semana, el nivel de negocios ya vapuleado desde los controles impuestos a la demanda en octubre se ha restringido aún más. Ayer, por caso, el volumen total ascendió a u$s 339 millones entre los u$s 126 millones del Mercado Abierto Electrónico (MAE) y los u$s 213 millones negociados en el Mercado Electrónico de Cambios (MEC).
Bajo este contexto, en plena época de liquidación de divisas de la cosecha gruesa, el Banco Central (BCRA) apenas compró u$s 20 millones en el contado del circuito mayorista. La autoridad monetaria venía comprando dólares a un ritmo de casi u$s 200 millones diarios, con un volumen de operaciones que alcanzaba los u$s 500 millones entre los dos circuitos hasta haces apenas tres jornadas (coincide con el período previo al anuncio de Cristina el lunes).
Según cuentan en las mesas financieras, el clima está enrarecido. No es para menos: lo que está en juego es la dirección de la primera empresa del país. Con el correr de los días la realidad de lo que está ocurriendo se va reflejando en la plaza cambiaria. En estas ruedas hubo otro ambiente o clima a los habituales y está relacionado con lo que está pasando con YPF, y con otras compañías en la Bolsa como Edenor y Transener, describieron en un banco de capitales extranjeros de primera línea. Hay incertidumbre y los clientes están a la expectativa, tienen más cautela y deciden no operar, añadió la fuente de la entidad.
Entretanto, la divisa en el segmento en el que operan grandes jugadores como bancos y empresas, continúa su tendencia alcista y ayer perforó la barrera de los $ 4,40.
Puntualmente terminó cotizando a $ 4,4020. En lo que hace al mercado minorista, el billete al público trepó un centavo en las pantallas de bancos y casas de cambio hasta $ 4,38 para la compra y $ 4,42 para la venta. Pero la luz de alerta está dada por los precios del tipo de cambio en los mercados informales o no regulados, que suelen ser fiel retrato del humor del público.
Desde el martes, el billete blue o negro, que se transa en las cuevas del mercado paralelo quebró por primera vez en la historia los $ 5. Ayer se comercializó igual en los $ 5,02. La brecha con la cotización formal arroja una diferencia de 60 centavos o de 13,5%. La luz amarilla se acentúa si se observa el vigoroso recorrido alcista del valor de la divisa que surge del contado con liquidación mecanismo que inversores utilizan para fugar dólares sin pasar por el mercado formal de cambios por medio de la compra-venta de acciones o bonos. Ayer su valor avanzó 17 centavos y terminó rozando los $ 5,7, para cerrar en $ 5,67. La diferencia con el precio oficial se amplió hasta $ 1,25 o su equivalente de 28,28%.
Como en épocas bravas, la brecha entre estas cotizaciones se ubican por encima del 10%. Por ahora el Gobierno no tomó cartas sobre el asunto como lo ha hecho en el pasado para que los precios bajen. Y aunque estos mercados no operen con mucho volumen, vale recordar que en octubre, cuando las autoridades activaron lo que sería el inicio de una serie de controles para vedar la compra de dólares del público, el dólar negro llegó a tocar los $ 5. Pero enseguida, el ahora superpoderoso secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, activó y desparramó sus temidas amenazas por la city.
Por otra parte, también hubo malas noticias provenientes de Brasil para la política cambiaria argentina. Ayer el real se depreció 1,18% y cerró a 1,880 unidades para la venta. El descenso se dio en el marco de una nueva rebaja por parte del banco central vecino de 75 puntos básicos en las tasas para ubicarla en 9%.