Por IGNACIO OLIVERA DOLL - El diagnóstico puede escucharse en voz baja en más de una ocasión. Pero la novedad, esta vez, parece haber estado en que se haya explícita y en público.
Varios bancos lanzaron en estos días una durísima lista de advertencias para los inversores locales y del exterior que se decidieran a probar suerte en la Argentina.
Todos coincidieron en llamar la atención sobre la fragilidad de la economía, la escasa disponibilidad de créditos a largo plazo, la baja inversión sobre el producto, el riesgo de que desaparezca el superávit primario y de que se acelere la inflación, y el alto nivel de desempleo (una curiosidad, si se considera que el Indec lo ubica hoy en un 7%).
El primero en hacerlo fue el Galicia, hace sólo dos semanas, en un prospecto de emisión que presentó ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) y la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, como agente colocador de un programa de obligaciones negociables de su subsidiaria Tarjeta Naranja, por u$s 450 millones.
Desde la página 20 de su texto (de casi 100 en total), la entidad parece abandonar cualquier pretensión por seducir al mercado: La economía argentina permanece frágil, la disponibilidad de créditos a largo plazo y a tasa fija es escasa; la inversión sobre el PBI permanece baja; el superávit fiscal está en riesgo de convertirse en déficit; la inflación se ha incrementado y podría acelerarse; el ambiente regulatorio permanece incierto; la deuda pública del país sigue siendo alta y el financiamiento internacional es limitado; la recuperación ha dependido hasta cierto punto de los altos precios de los commodities, los cuales son volátiles y se encuentran fuera del control del Gobierno argentino; y el desempleo se mantiene alto, enumera.
El texto guarda muchas similtudes con el que presentó esta semana el Banco Comafi, para la emisión de ONs por hasta u$s 200 millones. La entidad explica que, a pesar del crecimiento de 2010 y de gran parte del 2011, la situación de la economía argentina continúa siendo vulnerable.
Teme por las mismas variables que el Galicia, pero agrega otras: las desaceleraciones periódicas del consumo por contracción del crédito; los altos niveles de pobreza y desempleo; y la posibilidad de que el Gobierno recurra a la expropiación o la modificación de los contratos existentes.
También el Citigroup difundió, la semana pasada, su informe apocalíptico: estimó que el año que viene la inflación argentina se disparará a 35% y que el dólar llegará a $ 6; y recortó las previsiones de crecimiento de la economía de 4% a 3% para 2012.
Iniciativas gubernamentales como el control cambiario, medidas proteccionistas, mayor dependencia fiscal de reservas del Central y hostilidad a la inversión extranjera están afectando el humor de los inversores en el país, se escribió. ¿Habrá sido, acaso, ese mismo panorama el que empujó a Santander a retirar el viernes su solicitud para ofertar acciones en Nueva York?