La moneda única recibía impulso también de las declaraciones de funcionarios del Grupo de los 20, que afirmaban que se conseguiría incrementar en 400.000 millones de dólares los recursos del Fondo Monetario Internacional para luchar contra la crisis europea.
Sin embargo, los rendimientos de los bonos españoles superaban el 6 por ciento tras una subasta de deuda del jueves que no cumplió con las expectativas del mercado, lo que ayudaba a mantener al euro firmemente dentro de su rango de entre 1,30 y 1,32 dólares.
"Muchas de las preocupaciones sobre el alza de los rendimientos de España han sido moderadas por las noticias desde Alemania y por lo del FMI", dijo Steven Butler, director de operaciones cambiarias en Scotia Capital en Toronto.
"Pero todavía hay muchos riesgos por las elecciones francesas el fin de semana. Por ahora, las acciones apuntan en la dirección correcta y el mercado está buscando comprar euros cuando la moneda cae", agregó.
En la mañana de Nueva York, el euro subía un 0,4 por ciento a 1,3187 dólares, frenando ganancias tras tocar un máximo de sesión de 1,3209. Operadores citaron importantes opciones que vencen en 1,32 dólares que probablemente contengan cualquier mayor alza.
El índice del clima de las empresas alemanas Ifo subió a 109,9 puntos en abril frente a la expectativa de 109,5, en una señal de que la mayor economía de la zona euro continúa superando el ritmo de sus pares.
"El dato de Ifo sorprendió una vez más hacia el alza, por lo que ganamos un poco de volatilidad intradía pero los rangos más amplios aún están muy fuertes", dijo Chris Walker, estratega de monedas de UBS.
"Los rendimientos españoles se volvieron a acercar al 6 por ciento y ese es claramente el foco de los mercados en el largo plazo. El euro podría caer por debajo de los 1,30 dólares si hay una gran escalada en los rendimientos españoles o si despegan los bonos franceses", agregó.
Las preocupaciones sobre el déficit de España, el sector bancario y las pobres perspectivas de crecimiento han aumentado en los últimos días, elevando la posibilidad de una mayor alza en los retornos de los bonos al nivel del 7 por ciento que es visto como insostenible.
Un fuerte rompimiento a la baja de los 1,30 dólares abriría la puerta al mínimo del euro en el año de 1,2624. Sin embargo, la mayoría de los analistas esperan que la moneda común permanezca dentro de rangos previo a la votación francesa del domingo.
En los mercados financieros crece el nerviosismo sobre que el esperado ganador de la presidencia gala, el socialista Francois Hollande, podría relajar la mano dura del gobierno en las finanzas que mantiene el actual presidente, Nicolas Sarkozy.
Pese a que las señales del crecimiento alemán aún son robustas, el panorama para la zona euro sigue nublado. Rumores de mercados, más tarde negados, de una rebaja crediticia de Francia pesaron en la moneda unida en la sesión previa.
La segunda vuelta de las elecciones francesas se realizará el 6 de mayo, el mismo día de las elecciones en Grecia, dejando al euro vulnerable a más riesgos políticos.
Dicho eso, las cifras del jueves sobre la economía de Estados Unidos más débiles de lo esperado y las expectativas de un nuevo estímulo monetario por parte del Banco de Japón la próxima semana hacían que algunos inversores sean renuentes a vender euros de forma agresiva contra el dólar o el yen.
El yen se mantenía cerca de sus mínimos niveles en 10 días frente al dólar, después de que el gobernador del Banco de Japón, Masaaki Shirakawa, dijera que la institución seguiría aplicando un fuerte estímulo monetario hasta que la meta de una inflación del 1 por ciento esté a la vista.
El dólar permanecía en los 81,66 yenes, colocando en el radar el máximo del 10 de abril de 81,87 yenes. El euro tocó un máximo de dos semanas de 107,96 yenes, un alza del 0,5 por ciento en el día.