Por IGNACIO OLIVERA DOLL - El ruido político de las últimas semanas provocó tensiones en el mundo dólar y empezó a complicar algunos negocios en el sistema financiero: los bancos corresponsales decidieron en las últimas semanas encarecer las líneas de préstamos con las que están abasteciendo de divisas a las entidades argentinas y alimentaron de ese modo una suba en las tasas de interés en dólares para todo el sistema. El costo de los créditos que toman las empresas para comercio exterior subió en unos 100 puntos básicos.
Los ahorristas, a su vez, alcanzaron a comprar un 30% más de billetes en las ventanillas según estiman en el mercado y aceleraron el ritmo en la fuga de capitales. Algunas entidades hasta llegaron a detectar una incipiente salida de depósitos en dólares que sólo empezó a estabilizarse a mediados de abril.
El sistema ya se había visto alterado por el control cambiario y el freno a las importaciones en los primeros meses del año. Pero sumó trastornos ante el mayor riesgo local que aportó la expropiación del Gobierno sobre la petrolera YPF. Y sintió agravada la escasez de divisas en un momento en que el sector empezó a perder, por la última reforma a la Carta Orgánica del Central, unos u$s 700 millones del efectivo mínimo que tenía en moneda extranjera hasta hace unos pocos días.
Por el tema YPF el costo de fondeo con corresponsales se movió levemente hacia arriba, y hoy el spread sobre la tasa Libor que nos cobran los corresponsales es de unos 270 puntos básicos, frente a los 200 que nos pedían a principios de año, comentó el tesorero de una de las grandes entidades del país. Esto supone, concretamente, un costo efectivo del 4% en el fondeo de los bancos, que les impone un piso del 5% para las líneas que otorgan a las compañías para el comercio exterior. El traslado es directo porque no hay otra fuente de fondeo. comentó un ejecutivo.
El encarecimiento de estas líneas se da en simultáneo con la salida del efectivo en dólares que provocó la implementación de la nueva Carta Orgánica del Central, por el artículo que obligó a las entidades a integrar el efectivo mínimo en una cuenta del organismo. En el sector cuentan que la medida generó que algunas entidades quedaran con una posición más estresada en este aspecto y decidieran correrse del segmento de préstamos al comercio exterior.
El negocio en dólares ya se convirtió más en un problema que en un beneficio para los bancos. Por eso ya nadie trata de ser agresivo y lo que puede verse ahora es movimientos intrasectoriales, con bancos que dejan de prestar y dan lugar a que otros ingresen, comentó un gerente.
En las cifras del Central se ve que el stock de préstamos al sector privado permaneció congelado en los últimos 30 días en los u$s 9.500 millones para todo el sistema. Según el propio sector, estas líneas ya están llegando a las empresas con un costo de entre el 5% y el 9% en dólares, según el tamaño y la solvencia de las compañía.
En la city preocupa ahora, además, la mayor concurrencia de los clientes que empezó a verse en las ventanillas de la entidades. El fenómeno empezó a notarse en las últimas semanas, según creen, por una flexibilización que se dio en el cerrojo de la AFIP. Los banqueros consultados por El Cronista estimaron que hoy la demanda supera en un 30% a la que se percibía en febrero, y en un 45% ó 50% a la que se registraba en octubre, antes de la implementación del corralito cambiario. Con esto, suponen, la fuga de capitales se habría acelerado y ya estaría superando en abril, de nuevo, los u$s 1.000 millones. Lo vinculamos con una decisión de la AFIP porque hoy la gente está dispuesta a comprar casi todos los dólares que se le permiten. Sin esta restricción, la demanda sería del doble, dijo una fuente.