Por Nicolás Litvinoff - Siempre hubo bicicletas financieras en la historia económica moderna y no tanto. Entender cómo funcionaron, y lo siguen haciendo, ya es otro cantar. El origen de la crisis europea no es tan fácil de atrapar: desventajas del libre comercio, coletazo de la burbuja de las hipotecas de 2008 en Estados Unidos, la apreciación del euro.las hipótesis son muchas y tal vez se llegue a un consenso bastante tiempo después de que haya pasado todo, como suele suceder. Pero lo que sí podemos analizar juntos es una bicleta financiera "made in Europa" mediante la cual diversos grupos económicos aprovechan al coyuntura para sacar provecho propio sin importarles el hecho de que su accionar no haga más que profundizar el mal momento que se encuentra viviendo el "Viejo Continente". Pero primero veamos, paso a paso, cómo se arma la bicicleta y cómo se carga aire a las ruedas para luego ponerla a andar: 1) Los bancos ofrecen dinero a gobiernos de países con pocas garantías sabiendo que a estos les será muy difícil poder pagar luego el préstamo. ¿Por qué alguien querría prestar dinero aun sabiendo que no se lo podrán devolver? Muy simple: porque sabe que otro pagará esa deuda. 2) Los analistas financieros (que en la mayoría de los casos trabajan para los bancos) comienzan a hacer hincapié en que determinados países no podrán pagar su deuda y que podrían entrar en quiebra. Esto hace caer las bolsas y el público en general (que no sabe ni le interesa nada acerca de las bolsas pero sabe que cuando bajan fuerte se viene algo muy feo) se asusta. 3) Aumenta la presión sobre los países deudores a través de los organismos de crédito (FMI) pero se agregan además las calificadoras de riesgo, instándolos a realizar medidas económicas, como recortes y ajustes, con el fin de que la situación siga empeorando, la gente entre en pánico y termine aceptando cualquier cosa. 4) Colocan a sus representantes en los puestos claves de gobierno de los países en problemas (ver quiénes son y de dónde vienen los que están ahora a cargo del gobierno en Grecia, Italia y España), y proponen como solución a la crisis la emisión monetaria (esto es, nueva emisión de dinero de manera indiscriminada) por parte del BCE (Banco Central Europeo) 5) Convencen a la opinión pública que esos billones de euros emitidos deben ser prestados a los bancos (es decir, a ellos mismos) a tasas simbólicas (1%), para que sean ellos los que se lo presten a su vez a las familias en problemas y logren eludir la crisis global y terminal que se avecina si así no lo hicieran. Al respecto, el BCE repartió la cifra récord de 489.190 millones de euros a tres años entre 523 entidades en diciembre del año pasado. 6) Los bancos toman ese dinero y en vez de volcarlo a la economía "real" (que sería, prestarlo al público) lo colocan en bonos de países europeos que, producto de la crisis, pagan una tasa históricamente elevada. En promedio, terminan tomando dinero al 1% y prestándolo al 5% o más sin ningún riesgo, porque en caso de que los países deudores no puedan pagar, otra vez presionarán para que el BCE emita más dinero y harán la misma "bicicleta financiera", pero esta vez a tasas más altas, ganando mayor diferencial o spread. El 13 de enero del corriente año, Italia captó 12.000 millones de euros a un año, pagando una tasa del 2,735%, tres puntos inferior a la pagada en diciembre. Y España emitió casi 10.000 millones a entre 3 y 5 años y pagó del 3,384 al 3,912% anual, un punto menos que antes pese a que, entretanto, se conoció que el déficit de esa economía superará el 8% del producto en 2011, dos puntos por encima de su objetivo. El riesgo para el sistema bancario es de 0 porque están comprando bonos de los países que componen el BCE, con lo cual, es como que un tío te preste dinero para que a su vez se lo prestes a su hijo a una tasa más alta de lo que él te cobra. Si el hijo del tío no paga, vos no le pagarás a su padre y él no podrá reclamar nada. 7) Como si fuese poco, los bancos se gastan todo el dinero que les dio el BCE en tiempo récord, sobrecomprando bonos de los países en problemas y realizando otras maniobras especulativas de riesgo con dinero que no es suyo. Esto hace que ante nuevas emisiones de bonos (de las varias que deberán obligatoriamente realizar España, Grecia e Italia este año) los bancos se queden con poco cash disponible para colocar, obligando a los países a elevar la tasa que pagan para captar más dinero. Dado que la tasa a la cual los bancos reciben los fondos por parte del BCE es fija (y virtualmente insignificante), esta maniobra aumenta el diferencial entre la tasa tomadora y la colocadora, multiplicando a su vez las ganancias. Mientras se insista desde los organismos multinacionales con más ajuste, la bicicleta seguirá andando hasta que ya no quede montaña por trepar, y es probable que termine de cara al abismo. La gran incógnita es si el vigoroso crecimiento de China y el resto de los emergentes podrá mitigar la caída para que duela lo menos posible. Por lo menos, hasta que a otro "cerebro" se le ocurra cómo fabricar la nueva bicicleta financiera en otra región del mundo.. |