Por IGNACIO OLIVERA DOLL - El panel aparecía diseñado especialmente para que la exposición se enmarcara prolijamente en los problemas externos, bajo el título Mercados internacionales: cómo enfrentar un escenario desafiante e incierto. Pero las preguntas y la preocupación del público, en un panel organizado por el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) en el Sheraton de Retiro, lo condujeron inevitablemente a explayarse sobre algunas incógnitas que aún persisten en la Argentina. Y el director ejecutivo del JPMorgan, Vladimir Werning, no pudo guardarse las sentencias más duras: En estos años, Argentina ha expulsado capital de residentes. El año pasado, por ejemplo, la salida de capitales del sector privado fue de 5,5% del PBI. Imagínense cuánto se podría hacer hoy con 5,5% del PBI en todo el país, sugirió. La pregunta debería ser: ¿qué hacer para que los inversores que hoy miran el mundo quieran invertir en Argentina?, continuó. La fuga de capitales alcanzó el año pasado los u$s 22.000 millones según las propias cifras del Banco Central. Y sólo pudo ser contenida a principios de noviembre pasado, cuando el Gobierno impuso su corralito cambiario.
Werning recordó que, históricamente, Latinoamérica ha tenido un problema de ahorro, pero que algunos países lo han resuelto bajando la inflación, gradualmente. Y en lo que fue una comparación con Argentina, destacó que en la región la inflación baja y predecible promovió el ahorro interno en moneda local, a pesar de que en todos ellos, antes, se tenía al dólar como moneda de reserva o de referencia. Estos países lograron seducir capitales y hoy tienen la posibilidad de emitir y lograr financiamiento de su ahorro interno y en su moneda local; esto es un gran salto cualitativo. A esto, dijo, se le suma la ventaja de que el capital fluye cuando hay menos restricciones. Por último, consideró que el crecimiento oficial para la Argentina se ubicará en el 4% para el 2012.