A nivel sistémico, los bancos perdieron entre el 9 y el 18 de mayo entre un 1% y un 2% de sus depósitos en dólares. Pero el impacto fue de hasta 6% en el segmento de las entidades mayoristas y extranjeras. No nos preocupa tanto la foto de esta situación, porque tenemos depósitos líquidos y porque, en el peor de los casos, los bancos tenemos igualmente acceso al mercado cambiario como para salir a comprar dólares en el caso de una corrida. Lo que nos preocupa en serio es la película, porque no sabemos cuándo ni cómo termina, comentó un ejecutivo a este diario.
Una prolongación de esta tendencia afectaría también indefectiblemente al Banco Central, que hoy guarda como encajes unos u$s 7.000 millones de los depósitos de las entidades. Tras la reforma de la carta orgánica del organismo, los bancos fueron obligados a depositar también en el BCRA el efectivo mínimo que tenían en sus sucursales (unos u$s 700 millones). De ahí que el retiro de ahorros afecte hoy directamente el nivel de las reservas internacionales. Para esto alcanza ver la evolución que mantuvieron en esta semana las reservas: el Central hizo compras por u$s 430 millones a lo largo de esta semana, pero el stock no sólo no se incrementó, sino que hasta se redujo en u$s 45 millones (hasta u$s 47.581 millones, el viernes).
Las últimas cifras del Banco Central no reflejan todavía la salida en los pasivos de los bancos porque llevan un rezago de una semana. Sólo muestran por ahora la leve escalada que tuvo el retiro de depósitos en dólares en los primeros dos días de prohibición de la AFIP: se habían ido sólo u$s 5 millones el miércoles 9 de mayo; pero el jueves y viernes siguientes la fuga ascendió a u$s 20 millones y u$s 34 millones, respectivamente. A partir de entonces, según un sondeo que hizo El Cronista entre los principales bancos, el retiro se ubicó siempre por encima de u$s 50 millones.
El fenómeno cayó como una nueva limitación en las áreas de crédito de las entidades. Y las obligó prácticamente a cerrar por completo el grifo del financiamiento al comercio exterior. En las cifras del Banco Central, la contracción ya se ve: el stock de documentos que toman los exportadores se redujo un 5% sólo en tres meses (u$s 400 millones). Ahora se les está pidiendo que cancelen, aprovechando que hoy una buena cantidad de empresas del agro está recibiendo los dólares de la cosecha, o directamente se les ofrece préstamos en pesos en vez de en dólares, comentó un banquero. El financiamiento en pesos es hoy una alternativa visiblemente más accesible: en vez de comprometerlas a pagar un 7% anual en dólares, más la posible devaluación que pueda tener el billete en el plazo que se obtenga, las compañías pueden optar por líneas y pagar entre 18% y 20% anual.