ANALISTAS VATICINAN QUE POR ACCIÓN DE ESPECULADORES PUEDE ALCANZAR LOS U$S 45 El crudo en Nueva York llegó a marcar u$s 43,94 un día después de que EE.UU. elevara el nivel de alerta ante indicios de posibles atentados contra centros financieros. Los precios del petróleo alcanzaron ayer un nuevo máximo de 21 años, al llegar casi a los 44 dólares por barril, después de que Estados Unidos elevara su alerta de seguridad ante posibles ataques de Al Qaeda contra instituciones financieras.
Los operadores dijeron que el incremento de la alerta de seguridad afectó a los mercados, que ya estaban preocupados ante posibles sabotajes en la infraestructura petrolera en Medio Oriente, en momentos en que los productores de crudo bombean al borde del límite para responder una creciente demanda.
El precio del contrato con vencimiento en septiembre del Petróleo Intermedio de Texas (de referencia para la Argentina) cerró a u$s 43,82 pero llegó a marcar los u$s 43,94 muy cerca de los u$s 44, que se ha establecido como la próxima barrera psicológica a batir. Por su parte el crudo Brent, de referencia en Europa, subió ayer ligeramente y rozó los u$s 40 al cierre, ya que cerró en u$s 39,97.
El gobierno de EE.UU. puso el domingo en alerta especial al sector de servicios financieros de las ciudades de Nueva York y Washington, así como el norte del estado de Nueva Jersey, vecino de la metrópoli neoyorquina y a donde se han trasladado algunas grandes corporaciones.
Esta decisión fue tomada ante los indicios de que Al Qaeda podría estar planeando atentados contra determinadas instituciones, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, en Washington; el banco Citigroup y la Bolsa de Nueva York, y de la empresa de seguros Prudential, en la ciudad de Newark, Nueva Jersey.
Además de esta amenaza, los inversores están atenazados por otros factores, como la inestabilidad de grandes productores como Nigeria o Venezuela, y los ataques que están sufriendo las instalaciones petroleras de Arabia Saudita e Irak, y que podrían causar interrupciones en el suministro de crudo.
Pero el principal motivo de preocupación para los analistas, además de la alerta antiterrorista, era la crisis financiera que atraviesa la petrolera Yukos, que concentra la quinta parte de las extracciones de Rusia y el 2% de todo el mundo.
La crisis se vio levemente atenuada ayer, al anunciar el gobierno ruso su intención de conceder una prórroga de dos meses a la empresa para que salde su deuda fiscal de u$s 3.400 millones.
Otro factor que incidió ayer en los mercados fue la entrada en vigor del aumento de la producción acordado por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) hace unas semanas. La cuota de producción del cártel (sin incluir a Irak) es de 26 millones de barriles diarios desde el domingo, cuando entró en vigor el último incremento acordado por la organización.
Se trata de la segunda fase en el fuerte incremento del 10% pactado por la organización el pasado 3 de junio en Beirut para frenar la imparable subida de los precios del crudo.
La propia OPEP reconoció ayer que el crudo de referencia de la organización se vendió el viernes pasado a u$s 38,69 por barril, el nivel más alto registrado desde 1990.
Analistas indicaron que la dinámica del mercado es de alza y precisaron que los especuladores "intentaron alcanzar el nivel de u$s 44 pero fracasaron". Vaticinaron además que los próximos intentos del mercado para llevar el precio del crudo más allá de los u$s 44 tendrán éxito y que lograrán alcanzar el nivel de u$s 45.
Sin embargo Tony Nunan, gerente de petróleo internacional de Mitsubishi Corp. en Tokio, dijo que cualquier atentado podría hacer que cayeran los precios, como ocurrió tras los ataques del 11 de septiembre del 2001 contra el World Trade Center y el Pentágono.
Los precios del crudo estadounidense subieron brevemente un par de dólares, a u$s 30 , tras esos ataques, pero bajaron a mínimos de u$s 20 poco después.
"Después del 11-S, la gente tenía temor y dejó de viajar. Ellos dejaron de consumir, debido a la incertidumbre. Si el blanco está en una nación consumidora, uno esperaría que un ataque afectara el mercado a la baja", dijo Nunan. |