El BCRA canceló más de u$s 2.000 M con bancos centrales Con fuertes vencimientos de deuda en el segundo semestre, el Banco Central se prepara para minimizar la caída de las reservas internacionales. La ingeniería financiera que está llevando adelante la mesa de la autoridad monetaria pasa por reducir todo lo posible los vaivenes a lo largo de 2012. Por eso, en estos primeros meses no se nota un significativo incremento de reservas a pesar de las abultadas compras de divisas que llevó adelante el BCRA, pero la idea es que en el segundo semestre tampoco se sufra una pérdida demasiado notoria.
Según los últimos datos del BCRA al 18 de mayo, en lo que va del año lleva acumulados u$s 6.200 millones por intervención cambiaria, pero las reservas sólo aumentaron u$s 1.200 millones. Y la cifra bajaría a menos de u$s 1.000 millones si se tiene en cuenta también la última semana, ya que el stock bajó casi todos los días.
El motivo más importante que explica esta diferencia tiene que ver con la cancelación de deuda con el Banco de Basilea (BIS) y otros bancos centrales europeos que le prestaron al BCRA en el segundo semestre del año pasado. En aquel momento, la titular del Central, Mercedes Marcó del Pont, utilizó ese financiamiento para suavizar la caída de reservas producto de la fuerte demanda del mercado. Aquella «minicorrida» generó que a fines de octubre la AFIP estableciera un esquema de autorización previa para todos aquellos que quisieran atesorar divisas. Estos controles fueron endurecidos hace dos semanas, al punto que prácticamente nadie es autorizado a comprar divisas.
En este primer semestre, el Central aprovechó para devolver buena parte de los préstamos que había recibido el año pasado. Aunque no hay cifras oficiales, habría cancelado el equivalente a por lo menos u$s 2.000 millones. Sin embargo, la deuda aún pendiente de cancelación todavía asciende a u$s 3.500 millones.
Perspectiva
«Estamos cancelando deuda con otros bancos centrales para poder volver a pedir prestado en caso de que sea necesario en la segunda parte del año», reconocen altos funcionarios de la autoridad monetaria. Lo que no dicen es que es casi seguro que se precise recurrir nuevamente a estos créditos.
Sucede que entre el pago de Boden en agosto por u$s 2.300 millones y el del cupón PBI, que insumirá una cifra similar, el impacto sobre las reservas resultaría muy significativo. La estrategia es que ese uso de dólares se note lo menos posible en el nivel de reservas. En caso de que no se recurriese a nuevos créditos internacionales, el peligro es que el stock caiga a niveles cercanos a los u$s 40.000 millones, lo que sería percibido como algo peligroso y pondría al Central en una situación de mayor debilidad. Sin embargo, con el nuevo financiamiento al que se recurriría, lo más probable es que las reservas se mantengan en niveles de u$s 45.000 millones. Actualmente superan apenas los u$s 47.000 millones.
Otro de los principales factores que impactan en el nivel de reservas es la caída de depósitos en dólares, ya que un porcentaje se encuentra inmovilizado como encaje en el BCRA. Como los retiros superaron los u$s 1.000 millones en poco más de dos semanas, una porción termina afectando el stock de reservas. Y todo hace suponer que la caída de depósitos en dólares continuará, ante la imposibilidad de comprarle divisas al Central. En el arranque de mayo había u$s 12.000 millones, pero terminarían el mes por debajo de los u$s 11.000 millones (al 18 de mayo sumaban u$s 11.435 millones). Antes de que empezaran las medidas de control, las colocaciones del sector privado en dólares sumaban nada menos que u$s 14.800 millones, por lo que la caída acumulada ya llega al 22,7%.
Pero el principal motivo del drenaje de reservas sigue siendo la cancelación de la deuda pública. Para todo el año, están comprometidos u$s 5.700 millones que engrosarán el Fondo de Desendeudamiento. La caída en la cotización del euro (bajó a niveles de 1,25 dólar) y del oro en los últimos meses también tuvo un efecto negativo en el stock de dólares del Central.
Además del control a los que quieren atesorar, el Gobierno prácticamente frenó el giro de utilidades de las empresas al exterior, por lo que cayó significativamente la demanda de divisas con ese fin. En el primer trimestre, la reducción de transferencia de utilidades al exterior fue de nada menos que el 87%.
Sin embargo, juega en contra la falta de financiamiento internacional de provincias y empresas, ante el aumento del riesgo-país. Esto impidió el ingreso de dólares financieros, que en los últimos años había representado un mecanismo para incrementar las reservas. Entre los pocos que consiguieron préstamos en el exterior se encuentra la Ciudad de Buenos Aires, que en febrero pudo colocar u$s 415 millones.
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