El dólar ha vivido una jornada frenética. Por la mañana ha caído con fuerza frente al yen y ha llegado a tantear los 110 yenes por unidad, el mínimo en 33 meses. Un descenso que el Banco de Japón no ha visto con buenos ojos y que, de hecho, ha frenado con una nueva intervención. Y por la tarde, al calor de unos datos económicos peores de lo previsto en Estados Unidos, ha llegado a caer hasta 1,175 unidades por euro, el mínimo desde junio, aunque después ha moderado el recorte hasta 1,167 unidades por euro.
La batería de datos ha sido espectacular. El dato de confianza de los consumidores estadounidenses ha caído en septiembre hasta 76,8 puntos desde los 81,7 del mes anterior. La cifra ha sido peor que las previsiones de los expertos, que anticipaban 80,5 puntos. El índice manufacturero de Chicago caía hasta los 51,2 puntos desde los 58,9 puntos anteriores. El mercado esperaba 57 puntos.
En Japón, el paro se ha colocado en el 5,1% a finales de agosto. Por su parte, el gasto de las familias repuntó en dicho mes un 7,4%, lo que significa la tasa más alta desde el pasado julio. El consumo privado supone más de la mitad del peso de la economía en Japón.
En Francia, el Producto Interior Bruto (PIB) se contrajo un 0,3% en el segundo trimestre, tras haber crecido sólo un 0,1% en el primero, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística (Insee). El organismo revisó a la baja en una décima de punto, el crecimiento de la economía en los 3 primeros meses del año.
Mientras tanto, la Comisión Europea ha afirmado que hay claros síntomas de que la recuperación económica está cerca. Y la tasa de inflación de los países de la moneda única se ha mantenido en el mes de septiembre en el 2,1%, tal como se esperaba. Por si fuera poco, desde el ministerio de Industria italiano han confirmado que el riesgo de apagones seguirá latente hasta 2004. Un asunto que puede seguir trayendo cola en Europa.
Así las cosas, el dólar se depreciaba con fuerza respecto al euro hasta un mínimo de 1,1750 unidades por euro, según se conocían los indicadores en EEUU. Esta cifra es la más baja desde junio. Poco después, con Wall Street a pleno rendimiento, el euro se colocaba de nuevo por debajo de 1,17 dólares.
Pero más volatilidad hubo en Japón. Un operador español señalaba que el mercado ha tanteado la cota de los 110 yenes por dólar, con la intención de comprobar si el banco central asiático intervendría en dicha zona, pese a la reciente reunión del G-7 en Dubai, donde EEUU reclamó que cesara el intervensionismo competitivo sobre el yen y el yuan chino.
Así las cosas, ha quedado claro que el precio de referencia de intervención para el banco central son los 110 yenes, señalaba el experto. El precio máximo del yen fue de 110,20 unidades por dólar, el más alto de los últimos 33 meses. Tras la aparición en el mercado del banco central, la moneda nipona se depreció hasta 111,80 yenes por dólar.
Desde Espirito Santo Gestión señalan que el efecto divisa puede tener serias repercusiones tanto sobre los mercados bursátiles como sobre los resultados de las compañías. El toque de atención que el G-7 dirigió el fin de semana pasado, principalmente al Banco de Japón para que no intervenga en el mercado de divisas, fue interpretado como un apoyo al mantenimiento de la debilidad del dólar, que llevó al billete verde a perder claramente posiciones frente al euro y frente al yen, aclaran.
Pero ya está planteado el debate sobre los beneficios económicos para EEUU de una divisa débil. La semana pasada, desde Morgan Stanley ya se pronunciaron en contra. El cambio oficial del Banco Central Europeo (BCE) fue de 1,1652 dólares por euro y de 128,80 yenes por cada divisa única. |