El modelo productivo que se lanzó en 2003, y que prometió apuntalar la industria nacional más desprotegida, perdió uno de grandes pilares en estos últimos años al apreciar fuertemente su tipo de cambio y quedar rezagada frente a la región. Desde que Cristina asumió la presidencia, la moneda argentina se valorizó diez veces más que el real brasileño y el peso chileno, según reveló ayer un informe de Fundación Mediterránea.
Y esta fuerte apreciación del peso no estuvo justificada por una mayor mejora que el resto de los países en las condiciones externas. La mejora de términos de intercambio no fue tan significativa para la Argentina y, fundamentalmente, este fenómeno no fue algo exclusivo de nuestro país, advirtieron los economistas autores del informe, Jorge Vasconcelos y Guadalupe Gonzalez.
Desde diciembre de 2007 hasta hoy, el peso argentino se apreció en un 36% en términos reales contra la moneda estadounidense, mientras que el real sólo lo hizo en un 4% y el peso chileno en un 2%. Si se toma como referencia el año 2007, se ve que actualmente los términos de intercambio de Argentina se ubican 13,7% por encima del nivel de ese año. Esto podría explicar algún grado de apreciación de la moneda local, debido a que con mejores términos de intercambio se generan mayores ingresos de dólares para igual volumen de exportación, comentaron los economistas. Pero aclararon que, sin embargo, esta evolución fue del 13,7% para Argentina (semejante a Chile), mientras que para Brasil fue de 20%.
La diferencia con la moneda brasileña se acentuó durante mayo, a pesar de la mayor libertad con la que contó el Gobierno para manejar el tipo de cambio con el impedimento a la compra de divisas. El real se depreció en el mes un 6% (frente a una inflación mensual del 0,5%) y el peso sólo un 1,3% (e inflación del 2,5%).
Según los especialistas, la Argentina se estuvo viendo afectada en los últimos meses por una revaluación del dólar a nivel global que depreció, en términos relativos, la moneda de Brasil. Lo explicó de este modo en los últimos días el economista Jorge Colina, del centro de estudios Idesa, que confronta mes a mes la evolución de los costos salariales de la Argentina medidos en dólares y en reales brasileños: Con costos laborales que tienden a superar los niveles de los años de Convertibilidad, se hacen explícitas las consecuencias de no haber aprovechado este período de bonanza para tomar medidas que generaran medidas genuinas en la productividad de las empresas y la competitividad de la economía, comentó. Su último informe reflejó que los costos salariales argentinos medidos por la moneda estadounidense pasaron de los u$s 521 en 2002 a los u$s 1689 en 2011; y que en cambio el que refleja la competitividad con Brasil pasó de 2,302 a 2,837 reales en ese mismo período.
Para Fundación Mediterránea, la principal diferencia de apreciación entre las monedas de Argentina y Brasil podría deberse a que el real pudo flotar en este tiempo de un modo menos restringido frente a los cambios del contexto internacional. En buena medida, esto se debe al hecho que, cuando esos movimientos son a la depreciación de la moneda local, el impacto inflacionario no es tan significativo debido al contexto local. En cambio, el temor a la flotación del peso frente al dólar podría deberse al riesgo de impactos inflacionarios mayores en los procesos de depreciación, consideraron Vasconcelos y González. En 2008 y 2009, en cambio, la rigidez cambiaria de la Argentina no había traido consecuencias significativas porque el contexto internacional mejoró en forma significativa entre la segunda mitad de 2009 y mediados de 2011.