Pero las preocupaciones sobre el vapuleado sector bancario español y el crecimiento global respaldaban al dólar y al yen.
Los malos datos del empleo estadounidense del viernes sugirieron que la turbulencia de la zona euro, que provocó una caída de un 6 por ciento en la cotización de la moneda única el mes pasado, está sintiéndose ahora en la mayor economía del mundo, agitando los temores a una desaceleración global.
El dólar y el yen son tradicionales refugios seguros para los inversores en momentos de mayor incertidumbre.
El yen ha tenido un desempeño mejor que el del dólar por el aumento de las expectativas de un nuevo alivio monetario por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, lo que apuntaló las previsiones de que las autoridades japonesas podrían intervenir pronto.
Más indicios acerca de un potencial estímulo monetario podrían llegar con el encuentro que sostiene el miércoles el Banco Central Europeo (BCE), aunque los mercados ven una probabilidad baja de que recorte las tasas.
Los precios a puerta de fábrica se mantuvieron estables en la zona euro en abril, dando al BCE algún espacio para reducir las tasas.
El jueves, el presidente de la Fed estadounidense, Ben Bernanke, testifica ante un panel del Congreso sobre la economía de Estados Unidos y podría ofrecer más indicios sobre posibles cambios de política económica. La debilidad del mercado laboral del país generó expectativas sobre un nuevo alivio monetario.
El euro cotizaba plano a 1,2440 dólares, recuperándose desde los 1,2288 dólares vistos el viernes, el mínimo desde julio del 2010.
Contra el yen, el dólar subía el 0,2 por ciento a 78,15 yenes, arriba de los 77,65 dólares registrados el viernes, mínimo desde febrero.