Pero las pérdidas eran limitadas antes de una conferencia telefónica de emergencia entre los responsables de Finanzas del Grupo de los Siete.
Los ministros y banqueros centrales del G-7 abordarán el empeoramiento de la crisis de la deuda de la zona euro, aunque parece muy baja la probabilidad de que anuncien algún avance mayor.
"Hasta que haya una perspectiva de que pueda haber medidas grandes por parte de los líderes europeos, el euro continuará tendiendo a la baja (...) dudo que haya un repunte sostenido pronto", dijo Peter Wuyts, analista de KBC en Bruselas.
Sostuvo que para romper la tendencia del euro a la baja, los políticos europeos deberían acordar un movimiento hacia una mayor unidad en el sector bancario o en la política fiscal, pero si Alemania se opone, es difícil que eso ocurra.
La perspectiva de las conversaciones del G-7 había favorecido al euro más temprano, pero la moneda luego pasó a territorio negativo, cuando el ministro de Hacienda español, Cristóbal Montoro, destacó los problemas del financiamiento que enfrenta su país por los temores de los inversores de que España pueda tener que buscar ayuda internacional.
El euro descendía un 0,6 por ciento diario al mínimo de la sesión de 1,2410 dólares, ubicándose más de un centavo debajo del máximo en una semana que registró más temprano, cuando los inversores redujeron sus apuestas en contra de la moneda única.
El viernes, el euro había caído al mínimo en dos años de 1,2288 dólares.
El panorama de las conversaciones del G-7 había llevado a algunos operadores del mercado a especular que el Banco Central Europeo (BCE) podría optar por alguna forma de nuevo estímulo monetario en su encuentro del miércoles.
Si bien hubo algunas versiones de que el BCE aplicaría un recorte de tasas, un reciente sondeo de Reuters mostró que sólo 11 de 73 analistas encuestados anticipan tal movimiento este mes.
Los operadores también están a la expectativa del testimonio que brindará el presidente de la Reserva Federal estadounidense Ben Bernanke el jueves, para ver si da algún indicio sobre la posibilidad de ofrecer un nuevo alivio cuantitativo.
Contra la divisa japonesa, el dólar descendía el 0,15 por ciento a 78,20 yenes, acercándolo al nivel de 77,652 yenes del viernes, un mínimo en tres meses y medio.