El tipo de cambio implícito en la cotización de los Boden 2012, el títulos soberano en dólares de menor duración, se tomó un respiro en los últimos días. Los inversores pasaron de pagar $ 6,15 por dólar en la primera rueda valuarlo a $ 6,02 en la jornada de ayer. En parte porque el castigo sufrido por títulos más largos los hizo más interesantes para quienes buscan dolarizar sus carteras, y otro poco porque los operadores no están dispuestos a avalar un valor mayor por la moneda estadounidense, una de las principales referencias de la escalada de las cotizaciones paralelas de la divisa estadounidense está perdiendo fuerza, al menos por ahora.
El Boden 2012 se convirtió en una de las principales cajas de resonancia de los ruidos que generó el cepo cambiario reforzado a principios de mayo. El poco tiempo que falta para la cancelación de ese papel el 3 de agosto próximo el Estado pagará a sus tenedores los últimos u$s 2.300 millones correspondientes a la emisiónlo volvió una excelente opción para quienes pretenden esquivar al cepo y hacerse con dólares luego sólo dos meses de paciencia.
El 8 de mayo pasado, cada papel por valor nominal u$s 100 valía $ 550, es decir, el dólar al 3 de agosto cotizaba en $ 5,50. La virulencia del cerrojo en las casas de cambio hizo que esa cotización saltara a $ 615 el 1´ de junio pasado, donde mostró un techo momentáneo.
Ayer, el mercado valoró esos 2.300 millones de billetes norteamericanos a $ 6,02 cada uno, luego de que el Boden 2012 cerrara a $ 602.
La tendencia del dólar implícito es a la baja desde hace varias jornadas, más allá de que el Boden 12 subía, por la forma en que bajaban otros bonos más largos, explicó Gustavo Ber, del estudio que lleva su nombre. La recuperación de títulos más largos le dio aire para bajar, pero no me llama la atención porque un bono de tan corta duration siempre es más bien sensible, agregó.
El techo momentáneo que parece haber encontrado el dólar implícito en los activos de renta fija permitió que, a pesar de la cautela a la que obligan las complicaciones de la crisis en la periferia europea, el de ayer fuera un día movido para los títulos soberanos.
Los bonos más largos fueron los beneficiarios del rebalanceo de cartera que dominó a la rueda, y que si bien no interrumpió la búsqueda de dolarizar carteras, si favoreció a nuevos vehículos.
El Boden 2015, de una duración entre mediana y corta, mejoró ayer 1,5%. Tradicionalmente uno de los más líquidos, además de ser uno de los vehículos más utilizados para la operatoria del contado con liqui que permite fugar divisas al exterior sin violar la ley, había recibido mucho castigo en favor del que vence en agosto de este año. En mayo, el Boden 2015 perdió 6,8% mientras los operadores optaban por alternativas de más corto plazo.
Otro de los favoritos para el contado con liqui, el Bonar X, con vencimiento en 2017, perdió 8,4% durante mayo y ayer ganó 3,8%, luego de que semejante castigo lo devolviera a las preferencias de los operadores.
Con las caídas de mayo, la cotización del contado con liqui cayó ayer a $ 6,20, por debajo de los $ 6,40 que supo superar en lo peor del mes pasado, en pleno revuelo por el cerrojo al mercado de cambio. Un pequeño respiro para la cotización.
El apetito por los activos en dólares va a seguir siendo la norma mientras siga siendo imposible comprar dólares normalmente, pero eso no significa que paguemos cualquier precio, analizó un operador.