Sorpresivamente, aunque en sintonía con las recientes decisiones en materia ferroviaria, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner le asignó al Ministerio del Interior el control sobre la Secretaría de Transporte, rebautizando al organismo como Ministerio del Interior y Transporte. Así, el área continuará a cargo de Florencio Randazzo, aunque con el ingreso de Alejandro Ramos, el secretario de Transporte desde marzo pasado y tras la renuncia de Juan Pablo Schiavi por la tragedia de Once, que tuvo 51 muertos. Anoche los funcionarios se reunieron en la Casa Rosada para avanzar en la reestructuración del sector.
La primera tarea en la que trabajarán Florencio y Alejandro será la constitución de un organismo de transporte del área metropolitana, tripartito, que convoque de una vez por todas al Estado nacional, al gobierno de la Ciudad y al de la provincia de Buenos Aires, expresó Cristina en la Casa Rosada, en un discurso al que asistió la primera plana del Gobierno.
La secretaría de Transporte se encontraba bajo la órbita del Ministerio de Planificación que encabeza Julio De Vido. En un primer momento la repentina determinación de Cristina se interpretó como una nueva jugada oficial para quitarle poder a De Vido, luego de que se viera relegado en la designación del nuevo directorio de la nacionalizada YPF. Sin embargo, la propia Presidenta intentó suavizar su decisión la que justificó para aliviar la carga a Planificación: Ahora deberán abocarse a una tarea diferente tras la incorporación del 51% de las acciones de YPF.
Randazzo, tal como le sucedió a Ramos en marzo cuando sucedió a Schiavi, se enteró de la incorporación minutos antes del anuncio oficial. Fuentes del Ministerio del Interior confiaron que la decisión fue celebrada por el entorno más cercano del ministro, aunque admitieron que el desafío de administrar el transporte resulta difícil, ya que es vista como una secretaría pesada. En apenas tres años, los dos titulares del área renunciaron, acorralados por las causas judiciales que afrontan: Ricardo Jaime dejó el cargo a mediados de 2009 y Schiavi en marzo de este año. Ambos están imputados por el accidente ferroviario de Once. También Jaime, su antecesor, tiene cuentas pendientes en la Justicia y la Auditoría General ha hecho reiteradas denuncias que quedaron a la luz con la tragedia de Once que derivó en la quita de la concesión del Sarmiento a TBA.
El discurso de Cristina giró en torno a los números relacionados con el transporte. La presidenta subrayó que el Estado subsidia con $ 21.168 millones al sector, de los cuales el 78% corresponde a la región metropolitana. Ese dato le sirvió para apuntalar su intención de comprometer a los gobiernos de Buenos Aires y de la Ciudad a colaborar con la causa. Es necesario que todos se hagan cargo de la parte que corresponde. Tendrán que participar también los intendentes, porque los trenes no pasan por Saturno, Marte o Venus, sino por sus municipios, consideró. Al respecto agregó: Si no estaríamos ante un gobierno unitario. El federalismo parece sólo para los recursos; a la hora del laburo todos se convierten en unitarios.
Tras el discurso presidencial el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri expresó vía Twitter que hace mucho tiempo que propuso la creación de un ente global. El sciolismo dejó trascender que la decisión de la Pre sidenta será aceptada sin objeciones.