Por IGNACIO OLIVERA DOLL - El plan no parece ser frenar la corrida sobre los depósitos en dólares; sino quitarle obstáculos a los bancos en el camino sin retorno hacia la pesificación total del sistema. Por un fuerte retiro de ahorros en dólares de este último mes, que en el propio sector ya estiman en los u$s 2.000 millones, las entidades locales quedaron con más del 90% de su fondeo completamente pesificado; y con menos del 10%, apenas, en moneda extranjera. Por la misma razón se vieron obligados a abandonar en este tiempo la mayor parte de los negocios que tenían en moneda extranjera para reemplazarlos por otros menos atractivos en pesos.
Los créditos en dólares, que representaban el 15% de las colocaciones hace exactamente dos años, participan ahora en sólo en un 11% del stock total. La radiografía del sector quedó de esta manera luego de que los banqueros decidieran, ante el faltante de divisas, subir en 500 puntos básicos las tasas de los préstamos al comercio exterior y recortar fuertemente las colocaciones (un 5%, o u$s 450 millones, sólo en el último mes). La dinámica no parece preocupar demasiado: hoy dentro del propio Banco Central reconocen que el sistema ya no origina nuevos créditos en dólares.
El panorama está en sintonía con el plan pesificador que puso en marcha recientemente el Gobierno y que ya empiezan a reconocer, sin ponerse nerviosos, muchos funcionarios oficiales. El proyecto, documentado o no, promete incluir a todas las actividades de la economía (entre ellas al sistema financiero), con la excepción del turismo. Y volvió a quedar en evidencia, por ejemplo, en la última de las concesiones que hizo Mercedes Marcó del Pont a los banqueros, el jueves pasado: un traspaso del efectivo mínimo diario en dólares que hasta entonces tenían las entidades en forma de encaje en el Banco Central, para que en adelante pudieran atender sin grandes problemas logísticos la fuerte demanda de dólares del público. En el sector creen que la medida no los ayudará para detener el goteo, sino sólo para agilizar la salida y avanzar sin dificultades hacia la nueva pesificación. Hoy la gente retira los depósitos porque tiene miedo de que lo pesifiquen; no va a dejar de hacerlo, aclaró a El Cronista, este viernes, el presidente de un banco.
Desde el 28 de octubre, cuando la AFIP tomó su primera decisión de impedir la compra de billetes, las entidades locales sintieron caer sus depósitos de los u$s 15.000 millones a menos de u$s 10.000 millones. Fue por el efecto de dos corridas: la primera de ellas, a fin del año pasado, de unos u$s 3.500 millones; la segunda de ellas, desde el 10 de mayo hasta hoy y tras una leve recuperación en los primeros día del año, de unos u$s 2.000 millones.
La estampida continúa. Pero ni el Gobierno ni el Banco Central se esforzaron en estos días por enviar alguna señal que la calmara: El drenaje sigue, y la actividad que más va a resentirse es el financiamiento al sector exportador. Esto porque los bancos suelen ser muy prudentes en el financiamiento en dólares y buscan mantener estable la brecha entre los créditos y los depósitos en moneda extranjera, comentó un consultor.