Por Julian Guarino - Esta semana el mercado paralelo del dólar retomaría sus negocios habituales. Esto no sólo implica la operatoria al margen de las regulaciones; también anticipa que volverán a negociarse algunos millones de dólares. Los principales operadores de esta plaza sostienen que cumplieron el plazo sugerido por el secretario Guillermo Moreno aunque el saldo de la ausencia haya sido magro: el dólar blue se mantuvo cerca de los $ 6. La sostenida demanda se las vio de frente con una exangüe oferta. Esto conspiró contra la iniciativa de una baja en la cotización si bien en los primeros días se tuvo una fuerte volatilidad. Los grandes operadores, que concentran 80% de este pequeño mercado, aseguran que se mantuvieron afuera. En rigor, agregan que están dispuestos a seguir cooperando. Eso sí: esperan una señal. Es que el paso del tiempo ha fragmentado al sector: los intermediaron con mayores espaldas financieras todavía podrían resistir un buen tiempo sin operar en el mercado paralelo; para otros, dos o tres días más significará el fin de su actividad. Antes que suceda eso, entrarán a darle mayor profundidad a la operatoria. En juego, existe además un reclamo corporativo: las agencias de cambio oficiales, incluso aquellas que tienen locales a la calle, le han solicitado al Banco Central que las deje operar en la prefinanciación de exportaciones pymes y el cobro de impuestos para compensar la caída de negocios. También se lo han comentado algunos cambistas a Moreno. No hubo respuesta. Donde se esperan inminentes cambios es en el mundo de las regulaciones. Por ley, las personas, empresas, fideicomisos y sociedades de bolsa están habilitadas, todavía hoy, a atesorar hasta u$s 2 millones por mes afuera del país. Se llama formación de activos externos de residentes sin una aplicación posterior específica y figura en la Comunicación 5198 y 5236 del Banco Central. Es una práctica que se encuentra normada por la entidad monetaria y que en los últimos años, según comenta una fuente que es consulta permanente por parte de empresarios, utilizaron sistemáticamente las empresas. A pesar de las trabas de la AFIP, esa normativa no ha sido modificada pero podría serlo en el futuro. La utilización de este salvoconducto llegaba a tal punto que si un gerente de finanzas se olvidaba de hacerlo, corría peligro su puesto, señala el consultor. Hoy, sostiene, esta medida está en revisión: el Banco Central la modificaría de un momento a otro ya que la AFIP ha bloqueado esas operaciones. Otra operación que también se ha frenado por completo es el pago de regalías y dividendos al exterior. Las grandes y medianas empresas están imposibilitadas de hacerlo ya que las solicitudes que presentan son demoradas sin respuestas concretas. Más allá de que algunas empresas utilizan la compra de títulos en el mercado local en pesos y la venta en simultáneo en el mercado del exterior para obtener las divisas fuera del país, son frecuentes los llamados de la Secretaría de Comercio Interior desalentando esta operatoria. Lo curioso es que no existe normativa alguna al respecto. El Banco Central condiciona el giro de utilidades y regalías a dos condiciones que deben cumplir las firmas: tener un balance cerrado y auditado, y que ese balance adopte las formalidades de un resultado anual. No existe más legislación ni normativa que se expida sobre el pago de dividendos que esa y a pesar que cualquier empresa está habilitada para hacerlo (con balance, etc.) hoy no puede girar sus dividendos al exterior; no los dejan hacerlo. Pero ¿qué tienen en común estas dos situaciones? Varias fuentes relatan que se ha incrementado en forma contundente la litigiosidad de las compañías; es decir, que el número de reclamos por vía judicial está creciendo a pasos agigantados. Es probable que en el corto plazo, el Gobierno modifique la normativa que habilita los reclamos del sector. |