CUANDO EL BARRIL TOQUE 45 DÓLARES, LA CARGA IMPOSITIVA SERÁ DE 45% La medida busca controlar el precio de los combustibles, pero tiene también un considerable efecto fiscal. Las petroleras advierten que pueden congelar inversiones. El Gobierno anunció ayer la aplicación de una escala móvil a las retenciones que aplica a las exportaciones de hidrocarburos, con un aumento límite de 20%, que lleva el tope de la escala a una tasa de 45%.
La iniciativa más que neutraliza el impacto de la escalada del crudo en los mercados internacionales sobre el precio de los combustibles en la plaza interna y es una reacción al aumento de 2%, sin aviso previo, en el precio de la nafta, decidido primero por Petrobras y por Repsol YPF. Además, tendrá significativa incidencia fiscal, aún aplicada sobre los valores anteriores a la disparada del crudo. La iniciativa cayó como un balde de agua fría entre las petroleras.
Ayer el ministro de Economía, Roberto Lavagna, explicó, en conferencia de prensa, el nuevo esquema, que parte de un recargo adicional de 3 puntos porcentuales a la tasa hoy vigente, de 25%, cuando el precio del barril supere los 32 dólares y llega a 20 puntos porcentuales adicionales cuando la cotización supera los 45 dólares.
Al dar a conocer la novedad, Lavagna subrayó que la intención del gobierno es "separar, a través de las retenciones, el efecto sobre el consumidor argentino de los precios internacionales". Ayer el precio del barril de crudo llegó a u$s 44,28 en el mercado estadounidense.
De acuerdo a la escala anunciada en la víspera la retención actual de 25% sumará un adicional de 3% cuando el precio del crudo se ubique entre 32 y 34,99 dólares del barril; 6% entre 35 y 36,99 dólares; 9% entre 37 y 38,99; 12% entre 39 y 40,99; 15% entre 41 y 42,99%; 18% entre 43 y 44,99% y de 45% desde 45 dólares en adelante.
Tras el anuncio, productores y refinadores dudaban si el adicional de retenciones se aplicaría sobre el margen de suba de los precios, o, sumándose al 25% original, lo sería sobre el precio pleno del crudo.
El propio Lavagna se encargó de aclarar. "Uno más uno sigue siendo dos; si el barril supera los 45 dólares se le aplicará una retención de 45% al precio total". Esto significa que si el precio del barril llega a 45 dólares el fisco retendrá 20,25 dólares por barril. Actualmente la carga impositiva que pagan los exportadores es de 25%, equivalente (con el valor anterior) a 11,25 dólares. A estos porcentajes hay que adicionar 12% que las petroleras pagan a Energía en concepto de regalías, y que el organismo redistribuye a las provincias, además del Impuesto a las Ganancias.
Pero la escala que se pondrá en práctica tras la publicación en el Boletín Oficial, significa también un aumento de la carga a valores que están bastante por debajo de la actual escalada. Por ejemplo, después de los anuncios de ayer, un barril de 32 dólares tenía una retención de 8 dólares, en adelante la retención será de 8,96 dólares. Si este ejercicio se aplica al nivel de exportaciones de crudo de los próximos cinco meses, y se tiene en cuenta un estimado de 3.000 millones de dólares de ventas, a un precio promedio de 44 dólares, la diferencia entre la retención que se aplica actualmente y lo que se embolsará adicionalmente el fisco suma unos 200 millones de dólares.
"La medida fue mucho más dura de lo que esperábamos", se quejó un alto ejecutivo de una petrolera, apenas las empresas lograron dilucidar el alcance de la medida. El directivo subrayó la apreciación, "sobre todo porque ya veníamos con las retenciones que se impusieron hace tres meses (al gas). Es como un cachetazo". Explicó que si bien los proyectos en marcha no se detendrán, dijo que los que están en carpeta quedarán congelados mientras dure la medida.
Sin embargo, Jorge Lapeña, ex secretario de Energía del gobierno de Raúl Alfonsín, opinó diferente: "La industria se estuvo manejando en los últimos 10 años con un precio promedio de 10 dólares el barril", señaló.
El especialista apoyó la iniciativa pero dijo a Télam que la estabilidad de precios de los combustibles dependerá de que el Ejecutivo firme un nuevo acuerdo con las petroleras. Explicó que hasta ahora los aumentos eran impulsados por las refinadoras. Ahora, dijo, el riesgo es que lo que las integradas (Repsol, Petrobras) pierden con las retenciones, se lo quieran cobrar al consumidor argentino. |