LA INDUSTRIA APOYÓ LA DECISIÓN OFICIAL QUE FOMENTA LA INDUSTRIALIZACIÓN Las industrias aceiteras elogiaron la estrategia del Gobierno de defender en las negociaciones internacionales que la Argentina mantenga un arancel diferencial para la exportación de soja y sus derivados, medida que busca fomentar el procesamiento de la materia prima en el país. La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) apoyó ayer la decisión oficial de no negociar este instrumento en la Ronda Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC) ni en el posible acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, a pesar de la fuerte presión de este bloque y de Estados Unidos.
El arancel diferencial a la exportación de granos fue establecido en 1978 para atraer inversiones en el sector de aceites y harinas vegetales, y en un comienzo era del 15%. Sin embargo, la retención a las ventas al exterior de granos oleaginosos se fue reduciendo con el tiempo hasta ubicarse en 3,5%, por la presión de los productores agropecuarios que decían sentirse perjudicados. Así, los aceites y harinas proteicas pagan en la actualidad un 20% de derecho de exportación mientras que el grano sin procesar paga 23,5%.
"Los mismos países que otorgan enormes subsidios a sus productores e industrias pretenden que la Argentina elimine este diferencial, aduciendo erróneamente que se trata de un subsidio a la exportación", sostuvo Alberto Rodríguez, director ejecutivo de Ciara.
Según el directivo, es importante que el Gobierno mantenga la postura de las administraciones anteriores de no ceder en este aspecto para fomentar la industrialización de granos en el país. Por otra parte, explicó que estos países tienen escalonamientos arancelarios que hacen que los aceites paguen tasas del 6,5% en la UE, del 10% en China y del 16% en EE.UU., lo que termina compensando el diferencial de exportación.
"Esta protección al procesamiento local, aun siendo una de las más bajas del mundo, puede determinar dónde se industrializa un producto", aseguró Rodríguez.
Empujada en parte por este beneficio, la Argentina se convirtió en los últimos 20 años en un jugador clave en el mercado mundial de aceites. Entre 1995 y 1998 se produjo una ola de inversiones por más de u$s 1.000 millones en industrias procesadoras, puertos y centros de almacenaje. En el último año, por los beneficios de la devaluación, comenzó una segunda etapa de inversiones que sumará unos u$s 600 millones hasta el año próximo para poder abastecer las crecientes exportaciones.
En la actualidad existen en el país 50 plantas aceiteras altamente tecnificadas que se concentran casi en su totalidad en la provincia de Santa Fe, lo que permite que se aprovisionen de soja en un radio de menos de 300 kilómetros y reduce fuertemente el costo de los fletes.
La Argentina tiene uno de los índices mundiales más altos de procesamiento de soja, el cual en la última campaña alcanzó al 76% de la cosecha de 34 millones de toneladas. Durante 2003, las exportaciones de aceite de soja crecieron 24% en volumen respecto del año anterior, llegando a las 4,16 millones de toneladas, por un valor de u$s 2.000 millones. Por su parte, las ventas externas de aceite de girasol fueron de un millón de toneladas por un valor de u$s 548 millones. |