Por IGNACIO OLIVERA DOLL - No parecen ser grandes especuladores ni poderosas corporaciones que pretenden conspirar contra la estabilidad del sistema. Son, más bien, clientes de los considerados minoristas en el sistema financiero los que provocan hoy la persistente fuga de dólares que afecta a los bancos argentinos.
El drenaje, según datos que reconocen los propios banqueros, no se detuvo significativamente en la última semana a pesar de las desmentidas oficiales sobre una pesificación de depósitos. Volvió a ubicarse por quinta semana consecutiva por encima de los u$s 400 millones y acumuló, así, una pérdida para los bancos de u$s 2.500 millones en poco más de 30 días, desde que la AFIP restringió por completo la compra de dólares. Curiosidad de estos tiempos: en depósitos superiores al millón de pesos, la salida fue de apenas u$s 55 millones. El resto perteneció a clientes considerados minoristas. La fuga se desaceleró levemente: pasó de los u$s 120 millones a los u$s 90 millones por día, pretendió tranquilizar un ejecutivo del sector.
Por si fuera poco, los banqueros ya ven un contagio en los plazos fijos en pesos, que prácticamente dejaron de crecer en los últimos 30 días. Razones no faltan: no sólo la disparada del blue y la inflación desincentivan hoy a los ahorristas a dejar su dinero inmovilizado a una tasa del 12% anual, sino también la devaluación más acelerada que se empezó a notar en estas semanas en el dólar oficial.
Los plazos fijos redujeron su ritmo de crecimiento mensual a casi un 10% entre un mes y otro. El freno parece demasiado grande como para atribuirlo a un efecto por el pago del impuesto a las Ganancias: entre el 8 de mayo y el 8 de junio, el avance fue de apenas $ 642 millones (el mes anterior lo habían hecho en $ 5.900 millones; y en igual período del año pasado, en $1.780 millones). Fue esto lo que llevó a muchos bancos a subir durante estos días en 100 puntos básicos la tasa de interés que pagan a minoristas.
Mientras tanto, la fuga de dólares afecta la acumulación de reservas. Sin compras de divisas, el goteo continuó esta semana casi al mismo ritmo y el descenso en el stock fue más pronunciado: unos u$s 230 millones en cinco días.
En las consultoras creen que el drenaje obligó al organismo a volver a tomar nuevos créditos en los bancos centrales europeos con los que había empezado a endeudarse este año. Se estimaba que el stock de estas obligaciones había descendido a u$s 3.000 millones, tras una cancelación acumulada de u$s 2.000 millones. Pero el desendeudamiento, dicen, se frenó. No parece que hayan cancelado mucho en los últimos 30 días. Más bien pareciera que tomaron algo nuevamente en las últimas semanas, comentó un consultor.
El retiro de dólares está movilizado por la fuerte incertidumbre cambiaria que también se está reflejando en el mayor volumen de mercado del dólar blue. Es efecto de un atraso cambiario que parece reconocer silenciosamente la propia presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, y que quedó en evidencia el miércoles pasado, en una exposición que brindó frente a empresarios de la Cámara Argentina de Pequeñas y Medianas Empresas (CAME). En el PowerPoint diseñado para esa ocasión, la funcionaria mostró en detalle la evolución del peso argentino respecto del dólar y la comparó con la que mostraron monedas de otros cinco países de la región. Sin considerar inflaciones, la depreciación del peso fue de 8,2% en 2011, y de 4,3% en los primeros meses del 2012. La del real brasileño fue, en cambio, del 12,4% y 8,6% respectivamente. Quizá haya sido ésta la razón que apuró al Central a duplicar en las últimas semanas el ritmo de devaluación de la moneda.