Ante un mundo en crisis, que los países desarrollados pretenden superar con las viejas recetas del ajuste, los gobiernos de la Argentina y Brasil llegaron a la Cumbre del G-20 con la firme vocación de defender las políticas de crecimiento y sostenimiento del empleo. Los principales países del Mercosur dejarán de lado sus diferencias para mancomunarse en un objetivo común: evitar que las temáticas productivas y laborales queden fuera de la agenda y lograr que pueda discutirse un nuevo orden económico mundial. Esta fue la conclusión a la que llegaron las presidentas Cristina Fernández y Dilma Rousseff, quienes mantuvieron un encuentro ayer por la mañana en el hotel Secret Marquis, donde se está hospedando la mandataria brasileña. Acompañaron a la jefa de Estado el canciller, Héctor Timerman; el ministro de Economía, Hernán Lorenzino y el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro. Este encuentro forma parte de otras reuniones bilaterales que la Presidenta mantendrá durante su participación en la Cumbre del G2-0, que comenzó ayer en la ciudad mexicana de Los Cabos. Al su término, el canciller Héctor Timerman explicó que hubo coincidencia entre las Presidentas en mantener una posición conjunta en el G-20 a favor de las políticas de crecimiento y desarrollo. Subrayó además que esta postura común también incluye la decisión de escuchar los planteos de los países de Europa, especialmente de Alemania, sobre cómo están encarando la crisis y cómo prevén superarla. Al ser consultado sobre los aliados que tendrá la Argentina en la cumbre para sostener las políticas de crecimiento y desarrollo en contra del ajuste, Timerman aseguró que los países emergentes y en desarrollo han desarrollado una posición cada vez más sólida en las diferentes cumbres del G-20. No vamos a ser nosotros quienes paguemos las crisis de los países desarrollados, dijo el Canciller, al tiempo que explicó que en los últimos años los países en desarrollo hemos venido sustentando la crisis a partir de medidas proactivas. Con empresariosLuego del mitín con Rousseff, en el que las mandatarias dejaron de lado los conflictos internos a raíz de las medidas de control de las importaciones, Cristina recibió a una delegación de la UIA, comandada por su presidente, José Ignacio de Mendiguren, para recibir el informe sobre lo que había resultado la agenda de dos días del foro empresario que sesiona en paralelo a la cumbre de presidentes. Lo que se denomina el Business (B-20) finalizó ayer y sus conclusiones no dejaron contentos a los referentes de la Argentina y de Brasil. Según remarcó De Mendiguren en diálogo con El Cronista, las conclusiones del foro ya vienen terminadas. Se le dio mucha más participación a los sectores financieros y de servicios que a los productivos. Quieren volver al modelo del origen de la crisis. El famoso blindaje nuestro de 2001. Eso de pongamos guita, salvemos los bancos, pero no toquemos nada de las causas que nos trajeron a la crisis, planteó, con cierto enojo, el titular de la UIA. Otra de las conclusiones fue que las economías deben evitar el proteccionismo y abrirse cada vez más al mundo para comercializar, sentencia que molestó a los industriales sudamericanos porque ello implica la invasión de saldos exportables a bajos precios. Mediante un comunicado de prensa, la entidad fabril destacó que en el encuentro se remarcó la importancia de promover la unidad entre los países de la región, en particular Argentina y Brasil, para evitar políticas de apertura impulsadas por los países centrales que pretenden captar unilateralmente dichas oportunidades de mercado para paliar la crisis. De Mendiguren mantuvo el encuentro con Cristina acompañado de los vicepresidentes de la entidad, Federico Nicholson, de Ledesma, y Luis Betnaza, del Grupo Techint. |