PRAT-GAY, FRENKEL, EDWARDS Y FEDERICO STURZENEGGER DISERTARON EN UN SEMINARIO El régimen de flotación cambiaria no está en discusión, pero las opiniones no son tan unánimes acerca de las metas de inflación y la prioridad de un objetivo de tipo de cambio. A pesar de la estabilidad financiera que predomina hace ya más de un año, la reelección de Prat-Gay, la implementación de un esquema de metas de inflación y el nivel del tipo de cambio de equilibrio colocaron a la política monetaria en el centro de la escena. El debate sobre si el objetivo tiene que ser la estabilidad de precios, un tipo de cambio competitivo o el nivel de actividad y empleo, está instalado y ocupará un lugar en la agenda de los próximos meses. Con un trasfondo académico, cuatro economistas –entre los que estuvo el presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay–, disertaron en un seminario organizado por el IAE de la Universidad Austral sobre cómo debía enfocarse la política monetaria en el país. Con Juan Llach, director del área de Economía del IAE como moderador, Sebastián Edwards, profesor en UCLA, Federico Sturzenegger, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato di Tella y Roberto Frenkel, investigador del CEDES y profesor en la UBA, intercambiaron opiniones sobre cuál es la política monetaria más adecuada para el contexto actual. Hubo acuerdo unánime en la adopción de un régimen cambiario de flotación racional, aunque las opiniones no fueron tan uniformes en cuanto a si la prioridad debe ser una meta de inflación o un tipo de cambio depreciado. A continuación, un repaso por los principales argumentos de cada expositor. Sebastián Edwards. El ex economista jefe del Banco Mundial resaltó las ventajas de rescatar posiciones intermedias en la política cambiaria, alejándose de extremos como el tipo de cambio fijo o una flotación limpia. Edwards introdujo las recomendaciones del economista Morris Goldstein, que propone una flotación administrada ampliada, en la que se introducen las metas de inflación y el esfuerzo por impedir el descalce de monedas en el sistema financiero. Esto permite tener la ventaja de un tipo de cambio flexible, con las metas de inflación jugando un papel de ancla nominal de la economía. Edwards dice que la Argentina de hoy está cerca de este modelo. Roberto Frenkel. Es un conocido crítico del esquema de metas de inflación como objetivo único de la política monetaria y un defensor del dólar alto. El economista hizo mayor énfasis en la conveniencia de mantener un tipo de cambio competitivo para promover el crecimiento, un objetivo que –intencionalmente o no– el Central viene cumpliendo. Frenkel apoyó la política monetaria vigente, pero sin perder de vista ese objetivo. Alfonso Prat-Gay. El actual presidente del BCRA hizo un repaso por los últimos 60 años de política cambiaria en la Argentina y concluyó que hasta 2001 nunca hubo flotación limpia racional. Desde entonces, la autoridad monetaria tomó distintas medidas para reconstruir el mercado monetario y cambiario: el último paso fue el mercado de pases. Para contestar a quienes critican el esquema de metas de inflación como objetivo de la política monetaria, Prat-Gay leyó una cita de Keynes, que señala que la meta de la autoridad monetaria debería ser evitar un movimiento en el precio de los bienes por encima o por debajo de lo normal. Pero para definir cuál es ‘normal’, hay que tener en cuenta el nivel de empleo, la producción, la demanda de crédito y otras variables que resulten relevantes para la economía. Es decir, la meta de inflación se define teniendo en cuenta todos esos factores. Adolfo Sturzenegger. Junto con Edwards, el director de la escuela de negocios de UTDT dijo que el tipo de cambio real de equilibrio está algo por debajo del actual, mientras que Frenkel sostuvo que para sostener la recuperación económica había que mantener el actual nivel. |