1 ¿Cuáles son las proyecciones de crecimiento para este año?
Fuimos ajustando las proyecciones de crecimiento. A principio de año éramos más optimistas y calculábamos un alza en torno al 3%. Hoy las bajamos al 2%. La razón es que la producción de bienes está mostrando un estancamiento y probablemente en el segundo trimestre se haya producido una caída por la menor cosecha agrícola a consecuencia de la sequía de fines del año pasado y principios de este año. Hay otro tema importante por el lado de la industria que es que hay una menor demanda de Brasil, país que se desaceleró y estancó los últimos trimestres. También está la incertidumbre cambiaria, que ya impactó fuerte en la construcción y el sector inmobiliario que estaba dolarizado. Hay expectativas de devaluación elevadas y una brecha cambiaria, entre el dólar oficial y el paralelo, muy significativa.
2 ¿El tipo de cambio tendrá un ajuste mayor?
No vemos que haya señales de que se produzcan cambios. En los últimos dos meses hubo un deslizamiento un poco mayor del que se venía observando. La estimación es que para diciembre se ubique en $ 4,90, un alza del 13%. En el caso del paralelo, eso ya es una lotería. En momentos de tensión, la brecha dio saltos y luego se consolidó. En noviembre se había ubicado en un piso del 10%. Después, en abril y mayo, hubo un nuevo salto y se ubicó en el 30%. La brecha crece cuando hay algún acontecimiento importante y después le cuesta bajar. Mantener esta situación es complicado, sobre todo por la pérdida de la competitividad externa que genera y por la suma de distorsiones que se producen con precios y salarios que crecen a un ritmo superior a la depreciación del tipo de cambio. Hay expectativas de inflación en torno del 30% y aumentos salariales en niveles cercanos del 25%. En algún momento, estas distorsiones se corrigen. Lo que muestra la historia siempre que hubo mercados desdoblados es que el tipo de cambio siempre se corrige acomodándose al paralelo.
3 ¿Habrá más impactos por efecto de las trabas en importaciones y exportaciones?
Ya se ven importantes efectos en el comercio, que sigue con perspectiva negativa, hay una reducción del superávit comercial, una industria con exportaciones cayendo y está el problema de la liquidación de divisas. Si bien, en teoría, se estarían destrabando para algunas empresas los problemas de liquidación de divisas, todavía son pocas las beneficiadas. Las últimas modificaciones para liberar las operaciones fueron dirigidas a empresas mineras muy específicas. El punto preocupante es que esa decisión muestra un mayor intervencionismo. En vez de volver a la normativa anterior, se decidió empezar a evaluar caso por caso. Cuando hay medidas más universales hay menos posibilidad de discrecionalidad. Desde el punto de vista de un proceso de inversión se genera mucha incertidumbre. La empresa que tiene que venir a invertir piensa: tengo que importar insumos o bienes de capital pero están trabadas las importaciones y probablemente no lo podré hacer en tiempo y forma, si me va bien no sé si voy a poder girar utilidades, si crezco en mi perfil exportador quizás no pueda venderle a otros países.
4 ¿El clima de inversión continúa deteriorándose?
Nosotros elaboramos índices de clima de inversión que tuvieron caídas fenomenales desde noviembre hasta hoy. Cuando la Presidente habló de la necesidad de encarar una «sintonía fina» generó mucho optimismo entre empresarios. Se esperaba una pauta salarial un poco más baja, una suba de las tarifas para que la carga de los subsidios no profundice el déficit fiscal, entre otras cosas. Pero en marzo, se produjo la reforma de la Carta Orgánica del BCRA. Que se haya duplicado los adelantos transitorios demuestra que hay poca independencia entre la política monetaria y la fiscal.
5 ¿Cómo terminará el año en materia fiscal?
En las provincias ya está presupuestado déficit fiscal. En 2010 y 2011, habían salido a los mercados para financiarse pero esa posibilidad se terminó porque el riesgo-país está muy alto. En la Nación todavía la situación no llegó a ser tan mala porque los gastos y los ingresos están casi en el mismo nivel. El Gobierno intenta mostrar un superávit aunque sea mínimo, pero mostrarlo. Lo que nosotros prevemos es que a nivel nacional, el superávit primario sea nulo.
6 ¿Por qué la deuda es tan baja pero igual el riesgo supera los 1.100 puntos?
Los valores de los bonos responden a la incertidumbre que hay con respecto al mercado cambiario. El Boden 2012 está valorado porque paga en dólares ahora. La verdad es que la situación argentina en relación con la deuda no tiene relación con el riesgo-país. Estamos muy lejos de estar en una situación como la que tienen España o Italia, pero nuestro riesgo-país es mucho peor que el de ellos, que es cercano a 500 puntos y tienen una calificación triple A. La deuda argentina es del 18%, y en dólares sólo un 13% del PBI. Por eso hay muy poco riesgo de un default. Lo que sucede es que después está la cuestión intangible, de incertidumbre, que cambia la percepción y afecta a los bonos de más largo vencimiento que son los que se utilizan para medir el EMBI.
7 ¿El alza del precio de los commodities compensa la caída en la cosecha, producto de la sequía?
Compensa solamente la mitad. Por eso, al evaluar el impacto del precio de los commodities en las cuentas del sector externo se ve que va a haber una caída cercana al 10% en términos de exportación. En cuanto a los valores de la soja, también responden mucho a la crisis en Europa. Cuando hay calma, como en estos días por el anuncio de estímulos en ese bloque, suben los precios de la soja. En los últimos días subieron de u$s 514 a u$s 550. Aún si se ubican en u$s 520, siguen estando en los máximos históricos. Los precios van a seguir jugando a favor. En cambio, algo que juega en contra son las restricciones que ya empiezan a imponer algunos países por las políticas argentinas. Las más importantes: las sanciones que ya impuso la Unión Europea, las que estarían por conocerse de la OMC, y las licencias no automáticas que creó Brasil en alimentos, y que pegan fuerte en algunas provincias. |