Por MARIANO GORODISCH - Wait and see es el lema que repiten los principales players de la banca de inversión, como UBS, BNP Paribas y Credit Suisse, cuando los ministros de Economía de las provincias argentinas los llaman para pedirles préstamos contra regalías mineras o petroleras.
En el primer semestre del 2012 habían otorgado más de u$s 300 millones en créditos a Mendoza, Salta y Chubut bajo estas condiciones y tenían previsto dar más de u$s 400 millones en la segunda mitad del año.
Pero desde que el riesgo país de Argentina superó los 1.000 puntos abortaron casi todos los proyectos.
Eran préstamos bilaterales en dólares, por montos que iban desde u$s 50 a u$s 100 millones, con plazo de cinco años y tasa entre el 8 y 9%, garantizados con regalías mineras en general, particularmente petróleo. El uso de fondos en general era para obras, dado que con la situación fiscal de algunas provincias hubiesen tenido que parar o bajar el ritmo de obra pública actual, revela en off the record el presidente de una sociedad de bolsa que suele negociar a menudo con ellos.
Los créditos los otorgan a cada provincia de acuerdo a cuánta regalía disponible le quede, a su capacidad de financiamiento y de pago, pero desde que el Credit Default Swap (CDS o seguro contra un incumplimiento crediticio, según sus siglas en inglés) pasó la barrera de los 1.000 puntos, las chances de la Argentina quedaron fuera de mercado.
Hoy los mercados internacionales miran más a Venezuela que a Argentina, ya que ellos están por debajo de los 1.000 puntos, mientras nosotros estamos muy por arriba. Es que el riesgo creció a partir de las últimas medidas del gobierno, como la estatización de YPF, el cepo cambiario y la restricción de las importaciones, explicó un analista que sigue de cerca este tipo de negociaciones.
A su juicio, existe mucho temor entre la banca internacional que la Argentina no cumpla con el pago de los bonos en dólares y que opte por pesificarlos. Por eso, hay una gran atención puesta en lo que pasará en agosto con el pago del Boden 2012, pese a que la presidenta Cristina Kirchner ya anunció su pago. Si cumple, la lógica indicaría que debería bajar el riesgo.
Hace falta más racionalidad en algunas medidas, ya que el cepo cambiario genera muchas dudas. La cuestión fiscal se viene deteriorando pero es manejable, al igual que la deuda, mientras las reservas del Banco Central están sólidas. El tema es que las respuestas que da el gobierno no son las que espera el mercado, entonces desde afuera piensan sobre un eventual incumplimiento de sus obligaciones en dólares, advierten desde otra sociedad de bolsa.
El directivo sostiene que, si bien la banca de inversión cuenta en estos momentos con gran disponibilidad de liquidez, la están cuidando mucho. Pero como los bonos norteamericanos o alemanes pagan menos del 1% anual, buscan mejores rendimientos en emergentes. En este sentido, cobrar un 9% contra regalías petroleras es para ellos un gran negocio. Pero hoy tienen temor de que les puedan llegar a pesificar la deuda o que desaparezcan las regalías. Argentina es sinónimo de riesgo, por lo que no hay tasa que le satisfaga a la banca. De ahí que se prefiera racionalizar el crédito hasta que baje la incertidumbre. Llega un momento en que el mercado no ajusta aumentando la tasa a un 15 o 20%, sino que directamente no dan crédito, porque el país tiene todos los incentivos a no pagar. La curva de oferta de fondos se vuelve vertical y el mercado desaparece, revelan.