El real brasileño se apreció ayer 1,14% y cerró a 1,9874 unidades por dólar, su nivel más fuerte desde el 29 de mayo. En rigor, la moneda brasileña perforó la línea simbólica de las dos unidades, un nivel donde muchos empresarios brasileños han publicitado sus reparos ya que, sostienen, una cotización de esta magnitud les resta competitividad. La escalada de ayer se debió en parte al retroceso del dólar en el mundo, debido a datos negativos ligados con el sector manufacturero de los Estados Unidos lo que influyó negativamente en Wall Street. Esto deprimió la intención de los inversores de realizar posicionamientos en dólares y las consecuentes ventas de estos activos dieron paso a un debilitamiento de la moneda. De todas formas el gobierno brasileño ha encabezado un fuerte plan de acción para debilitar su moneda al tiempo que también ha instrumentado una serie de medidas económicas tendientes a impulsar la actividad económica. En esta línea, el banco central de brasil ha tomado un papel protagónico ya que periódicamente interviene en el mercado cambiario para aplacar los efectos de la fuerte volatilidad que impone la entrada y salida de capitales de ese país. La bolsa de Brasil cerró el lunes en alza, impulsada por una fuerte suba de las acciones de la petrolera OGX. El índice referencial Bovespa cerró con un alza de un 0,6% a 54.692,79 unidades, apoyado en el avance de más de un 14% de las acciones de la petrolera OGX, que la semana pasada habían caído un 40%. Si no hubiese sido por el alza de OGX, el Bovespa habría quedado como el Dow Jones, en Wall Street, que cerró con un retroceso del 0,07%, dijo Gustavo Mendonça, socio de Oren Investimentos. El mercado está medio parado, sin dirección, esperando las nuevas decisiones que puedan venir de la reunión del Banco Central Europeo el jueves, agregó. |