Por MARIANO GORODISCH - Para los banqueros de la City porteña con algunas canas, no hay margen para la sorpresa: ya pasó antes del gobierno militar, cuando se llegó al extremo de que tanto los depósitos como los créditos se daban por cuenta y orden del Banco Central, con tasa regulada. En ese entonces se inventaban préstamos mixtos: una porción a tasa fija y la otra libre, recuerda el director financiero de un banco. Ahora, para peor, la economía se está lentificando y la mora está en ascenso, por lo que es un negocio chino prestar al 15%, cuando la tasa hoy para este tipo de préstamos no baja del 22%. Pero te lo tenés que bancar, no queda otra. Será un negocio a pérdida, agrega el ejecutivo.
El problema más grave que tienen hoy las entidades es el del descalce, ya que toman depósitos a 30 días, con tasas que se pueden ir actualizando hacia la suba, y deben prestar a tres años, a una tasa inamovible. Otro de los aspectos en cuestión es cómo garantizar el crédito para cubrirse de un eventual default: ¿con una garantía sobre la planta, con una garantía personal de los dueños, o con ambas opciones? Aparte, habrá que analizar si la Pyme realmente califica para el préstamo, ya que muchas de ellas se manejan en la economía informal.
No nos pondremos en el rol de perros guardianes, pero aprovecharemos para solicitarles toda la información que pide el BCRA para armar el legajo: últimos tres balances, todos los aportes patronales e impuestos al día e información de la central crediticia. Y las Pymes suelen ser desprolijas: siempre le faltan cinco para el peso, cuenta el director de Productos de otra entidad.
La bajada de línea que se le dio a los gerentes de las sucursales fue tratar de monetizar al máximo posible cada crédito blando que se otorgue: Tenemos que tratar de ofrecerlos solamente a las empresas sólidas y solventes que tengan otro negocio para darnos, ya sea el pay roll (acreditación del sueldo de los empleados), leasing, descuento de cheques, adelantos en cuenta corriente y, en caso de que la compañía exporte, tomar el negocio de comercio exterior y el de cambio de moneda.
Desde la óptica de otro banquero consultado, el gobierno preferiría que, en vez de estar dando créditos prendarios y personales, diéramos sólo para las pequeñas empresas, pero debemos balancear el portafolio, porque en el medio de la tasa pasiva y de la activa tenemos muchos gastos que afrontar, tanto en empleados, en cajeros automáticos, en infraestructura tecnológica y en informática.
Desde otra entidad de capitales extranjeros admiten que cada área del banco tiene presupuestos que cumplir, y los bonos anuales de todos los jefes están atados a ese objetivo. Por lo tanto, nadie quiere regalar nada. Por eso, estos créditos se los daremos al cliente fiel, al que además hace las operaciones de comercio exterior con nosotros y cuyos directivos son clientes de la banca premium, ya que si les voy a dar plata barata al menos que nos rentabilicen por otro lado.
Un analista que sigue muy de cerca el mercado financiero advierte que la clave pasará por ver cómo se instrumentará la medida en caso de que no haya demanda, o que las Pymes que lo pidan no califiquen para llegar hasta el 5% de los depósitos.
El 15% fijo no llega a ser ni siquiera la tasa a la que se le presta a una empresa de primera línea con bajo riesgo crediticio. No es lo mismo prestarle a YPF que a una Pyme de Salta, por lo que no es razonable que tengan la misma tasa, argumenta el experto, quien sostiene que ésta es una señal para comenzar a direccionar el crédito según la nueva Carta Orgánica.
Los bancos, de todos modos, no se quedarán de brazos cruzados y, para compensar estos préstamos blandos, planean reducir el stock de otras líneas, como hipotecarios, por ejemplo; además de tocar las tasas de los personales, para compensar por otro lado.
La peor parte será para las entidades que no se dedican al segmento de las pequeñas empresas porque se dirigen hacia otros segmentos, ya sea el mayorista o el premium. Les representará un mayor limitante, ya que los obligan a cambiar el foco del negocio: ahora tendrán que salir obligados a buscar clientes de un nicho que ni conocen y con el que no tienen interacción, concluye el analista.