El dólar experimentó fuertes descensos frente al euro y el resto de las principales divisas mundiales después de que las cifras de empleo en EE UU hayan decepcionado a los inversores al situarse muy por debajo de las previsiones del mercado. Las cifras sembraron además dudas por la cercanía de la reunión de la Reserva Federal, en la que se preveía que volviera a incrementar los tipos de interés. Sin embargo, la decisión estaría condicionada en parte por el dato de creación de empleo que se conocería hoy. Según el Departamento de Trabajo, la primera economía mundial generó 32.000 nuevos empleos durante julio, muy por debajo de las previsiones de los expertos, que habían apostado por cifras entre 230.000 y 250.000 puestos de trabajo. Además, la Administración también revisó a la baja las cifras de abril y mayo, que habían generado cierto optimismo sobre la recuperación de la economía de EE UU ya que habían roto la tendencia negativa que se apreció a comienzos del ejercicio.
La reacción del dólar no se hizo esperar. El tono plano que mantenía desde primera hora dio paso a fuertes descensos, que superaron el 1,5% frente al euro.
Las cifras no sólo generan dudas sobre la recuperación de la primera economía mundial sino también sobre la decisión final que tomará la Reserva Federal en su próxima reunión. La mayoría de los analistas apostaban por que el organismo emisor elevaría de nuevo el precio oficial del dinero en EE UU. Pero tras el dato de hoy no las tienen todas consigo.
El euro se disparó rápidamente hasta situarse en el entorno de 1,2260 dólares, unos dos centavos por encima de la cota de ayer. El dólar se situaba en sus mínimos de las últimas dos semanas frente al euro.
Mientras, el yen también reaccionaba al alza y se situaba claramente por debajo de la barrera de 111 unidades por dólar, tras recuperar también en torno al punto y medio porcentual frente al billete verde.
Este dato podría cortar definitivamente la racha que el dólar inició a raíz de una de las últimas intervenciones del presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, en la que se mostró optimista sobre la evolución de la economía de EE UU, lo que llevó a los inversores a pensar que la Fed podría elevar de nuevo los tipos antes de que finalizara el verano.