Todo, dicen, parece dirigirse en la dinámica actual hacia un encarecimiento del dinero para el sector privado. Las tasas de interés de los ahorros, tanto en moneda local como extranjera, se dispararon cuatro puntos en un mes y ya superan el 14% anual para los grandes depositantes (la Badlar). En el sector financiero estiman que éstas llegarán al 17% a fin de año y que se convertirán en el principal motivo para endurecer el crédito para individuos. Actualmente, el costo financiero total promedio de los préstamos personales supera el 40% para todo el sistema.
Hubo, en estos meses, un fenómeno que apuntaló con fuerza esta suba de tasas: el drenaje de divisas que acumula u$s 6.000 millones desde noviembre y continúa por estos días en los u$s 40 millones diarios obligó a las entidades a reemplazar los antiguos préstamos que tenían en dólares por nuevas líneas en pesos, y alimentó de este modo una expansión del crédito sensiblemente mayor a la que reflejan los depósitos. Llama la atención la aceleración que tuvieron los préstamos en pesos. El sistema buscó pesificarse como protección a estar expuesto en dólares, y las líneas en moneda local crecieron más de lo que cayeron las que estabn en moneda extranjera. En el último mes los préstamos crecieron al 56,5% interanual y los depósitos, en cambio, sólo al 39%, explicó a El Cronista el tesorero de una de las grandes entidades privadas del país.
La dinámica presionó de este modo las tasas de los plazos fijos en pesos. Pero también, por primera vez en mucho tiempo, las de los ahorros en dólares: en un último esfuerzo por retener sus divisas, las entidades más grandes llegaban a pagar hasta ayer un 2,5% anual por los depósitos en moneda extranjera (en octubre ofrecían 0,2%).
Este fin de semana fue la propia presidente del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, la que dejó entrever en una entrevista con Página12 que las tasas de interés en pesos deberían subir para ofrecer alternativas a los ahorristas. En la consultora Econviews ya están proyectando una tasa Badlar del 17% para fin de año; es decir, siete puntos más alta que la de junio pasado.
Los banqueros creen además que la nueva exigencia oficial de prestar $ 15.000 millones a las empresas a tasas reales negativas los llevará a compensar márgenes rentabilidad en las líneas que colocan al consumo. El efecto se sentirá indudablemente, aunque dependerá de la estrategia de cada banco, comentó el gerente financiero de un banco extranjero.
El impacto en el costo del dinero podría atenuarse si hacia adelante persiste la incipiente inyección de liquidez que mostró el Banco Central en las últimas licitaciones de deuda. El organismo debió emitir esta semana $ 139 millones adicionales y convalidar una leve suba en las tasas de interés de las Lebac frente a la mayor necesidad de liquidez de las entidades.
Como sea, es probable que los individuos sientan el efecto en la tasa de los préstamos personales e hipotecarios, porque plata para todos no puede haber, y acá la materia prima es la liquidez. El stock de dinero es uno sólo y probablemente escasee para otros destinos, si bien todavía hoy en la dinámica esto no se ve, comentó un ejecutivo. La única válvule de ajuste, en esto, es la tasa, completó.