En esa línea, Fausto Sportono, director de Orlando Ferreres & Asociados, explicó a El Cronista que lo que suele suceder en estos casos, como ocurrió por ejemplo en la época de (Raúl) Alfonsín, es que se incrementa una competencia por aumentos salariales. Cada vez que la CGT opositora pida algo para presionar al Gobierno, por caso, habrá una reacción de los gremios más cercanos al oficialismo, opinó. El economista remarcó que esta competencia puede llevar a problemas adicionales. En consonancia, Rodrigo Álvarez, economista de la consultora Ecolatina, evaluó que históricamente los escenarios de fragmentación sindical lo que terminan generando se traduce en mayores dificultades para consensuar pautas salariales.
Ayer, de hecho, luego de ser reelecto como secretario general de la CGT, Hugo Moyano lanzó duras acusaciones contra el Gobierno y advirtió con intensificar los reclamos.
Las previsiones señalan una multiplicación o endurecimiento de reivindicaciones. Jorge Todesca, de Finsoport, calificó como mejor clima el de un movimiento obrero unificado en término de diálogo, consenso y relaciones con el empresariado y adelantó que el problema es que bajo este contexto de ruptura aparecerán otros reclamos más fuertes o nuevos en la agenda de la CGT.
Al mismo tiempo, también se advirtió sobre posibles impactos en el nivel de actividad económica. En este sentido, Spotorno, dijo que por el lado de una mayor conflictividad social y posible entorpecimiento del diálogo con las empresas al perder un sólo interlocutor, podría verse afectado el nivel de actividad económica.
Sin embargo, hay quienes descartan desmesura en las futuras reivindicaciones. Para Álvarez, por caso, que el nuevo cuadro sindical pueda exigir más puntos de demanda salarial, no necesariamente implica irracionalidad en los pedidos de los gremios. La mayoría de los consultados coincidió en que en medio de una economía en retroceso no queda demasiado margen para los excesos y la creencia es que todos los gremios y sectores apuntarán a proteger el nivel de empleo por sobre otros pedidos.
Otro punto en común se centro en que la pulseada será más política que económica. Dante Sica, quien preside la consultora abeceb.com, rescató que más allá de los efectos económicos, la realidad es que el principal perjudicado es el movimiento obrero en su estrategia para la reivindicación de sus derechos. Una de las consecuencias, será que se empiece a negociar sectorialmente, agregó el experto.