De acuerdo con la mayoría de las proyecciones privadas, la Inversión Bruta Interna Fija (IBIF) caerá este año entre 5 y 8% respecto de 2011, en gran medida, impulsada por los controles al comercio exterior, el cepo cambiario, el contexto inflacionario, la falta de crédito, las restricciones energéticas, entre otros factores. También afectará la propia desaceleración en el nivel de actividad, influido no sólo por factores internos, sino también por el parate que está sufriendo la economía brasileña.
La construcción explica las dos terceras partes de la inversión y desde hace varios meses está mostrando signos de estancamiento, ahora, ayudado por las restricciones a la compra de dólares. En síntesis, este será uno de los peores años en materia de inversiones, sin contar el 2009, cuando el desembolso de fondos para nuevos proyectos cayó 11% a raíz de la crisis global. En términos del PBI, se ubicará en torno al 21 por ciento.
Con un riesgo país que supera al de Venezuela hoy se ubica en los 1.075 puntos básicos, la Argentina se ubica en los últimos lugares de los rankings mundiales que miden clima de negocios y atracción para la llegada de nuevos inversores. En el de competitividad que realiza el World Economic Forum (WEF), por ejemplo, el país se ubica en el puesto número 85 de 138, pero se encuentra por debajo de Chile (31º), Brasil (53º), Perú (67º) y Colombia (68º).
En la publicación que realiza el Banco Mundial, denominada Doing Business (haciendo negocios), la Argentina se ubica en la posición 9º entre los países de América Latina y el Caribe, indicador que también muestra la deficiencia local en mejorar el clima para atraer inversiones.
Este año va a caer la inversión porque caerá el nivel de actividad. El segundo semestre viene bastante frío. Nuestra proyección es que sea 1% menor que en 2011, pero no me sorprendería que disminuya 5 puntos, enfatizó el director del área de economía del IAE, Eduardo Fracchia. Lo adjudicó a la mezcla del cepo cambiario más el proteccionismo de Moreno y una conducción económica que no está a la altura del campeonato, además de la inflación, que genera incertidumbre y hace el cálculo económico más difícil, las señales del Gobierno no amigables con el mercado y la escasez de crédito destinado a proyectos productivos.
En picada
La inversión venía creciendo fuerte hasta el 2007, cuando por motivos más bien institucionales comenzó a amesetarse. Durante la gestión del ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, se ubicó en 24% del producto, porcentaje que hoy asciende al 21%. De acuerdo con los números oficiales que dio a conocer el INDEC, en el primer trimestre la inversión creció 2,8% respecto del mismo período del año pasado aún no se conocen los del segundo trimestre, pero desde el estudio de Orlando Ferreres y Asociados, que tienen un seguimiento mensual de la inversión con el IBIM, precisaron que según sus cálculos, entre enero y marzo la inversión cayó en términos reales 3,9% y en abril y mayo, la merma fue de 16% y 12,8% respectivamente.
La proyección para el año de la consultora es de una caída interanual de 8 puntos, pronosticó su economista jefe, Fausto Spotorno. De acuerdo con sus números, el número de inversión de mayo representa el 20,6% del PBI. Este valor no implica que no se está invirtiendo nada en el país, pero lo que ocurre es que lo que se desembolsa en ampliación de la capacidad instalada, o en nuevas construcciones es el mínimo valor necesario para crecer, enfatizó Spotorno.
Por su parte, el coordinador de estudios de Ecolatina, Juan Pablo Paladino, coincidió con el diagnóstico de sus colegas de que la inversión no atraviesa un buen momento. En las condiciones actuales, la inversión es la más perjudicada. Las restricciones cambiarias y la situación de Brasil y el mundo afectaron las expectativas y eso a su vez afecta la inversión, sostuvo el economista, quien agregó que también se ve perjudicada por los frenos que impone el Gobierno a las importaciones, que en gran medida impide el ingreso de bienes de capital, la señal de la inversión.