Por Martín Kanenguiser - "Sin deuda somos más libres". Con esta consigna, el Gobierno prepara un festejo para el 3 del mes próximo cuando pague la última cuota del Boden 2012 por US$ 2200 millones, aunque la deuda pública aún representa el 41,8Þl PBI y la tasa de interés que pagan los bonos soberanos es la más alta del mundo emergente. En el ingreso del Palacio de Hacienda ya se puede observar una serie de carteles que reflejan el humor oficial: uno indica cuánto falta para ese día, definido como "épico" por el Gobierno, y otro afirma que se trata de un momento de "independencia económica". La euforia oficial coincide con la mejora que han tenido en las últimas semanas los precios de los bonos en dólares, luego de que la presidenta Cristina Kirchner ratificara una obviedad: que pagará en la moneda pactada el Boden 2012 -entregado en la era del corralito y el corralón- y, en diciembre, el cupón ligado al PBI, creado por el kirchnerismo para atraer a los bonistas que ingresaron en los canjes para salir del default, por US$ 3500 millones. Al pagarles a los acreedores con las reservas del Banco Central, el Gobierno puede jactarse de que no tiene que salir al mercado internacional de capitales, aunque, a cambio, potencia la inflación. Este año, el Gobierno enfrenta vencimientos por US$ 25.677 millones, entre capital e intereses, según los cálculos de la consultora Econviews; del total, US$ 11.069 millones son en moneda extranjera. La semana pasada, inversores internaciones invitados por los bancos Deutsche Bank, Credit Suisse y UBS se reunieron con el secretario de Finanzas, Adrián Cosentino. El mensaje fue, una vez más, que el Gobierno no emitirá deuda en los mercados voluntarios (en realidad, lo hace a través de la Anses con colocación discrecional entre algunos bancos locales) y que, con US$ 10.000 millones de superávit comercial, no hay escasez para pagar la deuda en dólares, tras el temor a la pesificación que castigó a los títulos. El analista Daniel Chodos, de CSFB, lo reflejó en un informe difundido ayer, en el que sugirió comprar bonos cortos como el Bonar 13 y el Boden 15, pero aclarando que un empeoramiento de la crisis global puede afectar a un país volátil en términos crediticios como es la Argentina. "Aun con la economía desacelerándose agudamente y un creciente riesgo de sorpresas en la política, creemos que permanece intacta la capacidad y el deseo del Gobierno de pagar", expresó. La firmeza del compromiso con los acreedores es tal que optó por "limitar la capacidad de las empresas y los individuos a comprar divisas", agregó el analista de Wall Street. Pese a esta voluntad y a la tajante mejora en la relación deuda-PBI respecto de los 90, el Gobierno no logra mejorar la percepción del mercado, lo que complica no sólo la refinanciación de sus pasivos, sino también los del sector privado. Con un riesgo país de 1075 puntos básicos, la Argentina tiene el peor prontuario de América latina. "Está sobrecastigada -indicó una fuente oficial- por cuestiones que no tienen que ver con la capacidad de pago, sino por la poca liquidez de los bonos." La fuente aclaró que los inversores ya ni preguntan por la posibilidad de un ordenamiento en la política fiscal o un sinceramiento de las estadísticas públicas. Sin embargo, ese presunto desinterés tiene un costo: la Argentina paga la tasa más alta del mundo emergente en los seguros contra el default "por la inflación, el mal clima de negocios y la inestabilidad de las reglas del juego", dijo el ex secretario de Finanzas Lisandro Barry. "Pocos quieren ingresar en un lugar de donde no se sabe si pueden salir", agregó, por las trabas para comprar divisas y girarlas al exterior. Daniel Marx aclaró que el deterioro no es nuevo: "Desde 2007 hubo una serie de eventos que generaron desconfianza", como la manipulación de las estadísticas, el conflicto con el campo, la reestatización del sistema previsional y las restricciones al giro y compra de divisas y a las importaciones. Esto se reflejó en una fuga de capitales de unos US$ 80.000 millones. Leonardo Bazzi, de Puente Hnos., destacó: "Muchos inversores no están viendo el bajo endeudamiento de la Argentina [14% del PBI], tal vez, porque esperan que el país resuelva cuestiones como la de los hold outs y el Club de París". Si se contabilizaran estas cuestiones no resueltas y los casos perdidos ante los tribunales del Banco Mundial, habría que agregar US$ 32.000 millones a la deuda. - US$ 2200
Millones Se pagarán por el Boden 2012. En diciembre, se abonarán US$ 3500 millones por el cupón del PBI.
- 1075
Riesgo país Es la tasa que pagan los bonos soberanos, la más alta entre los países de América latina.
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