Por LEANDRO GABIN - La reciente escalada del dólar blue parece no haber alterado los ánimos en los pasillos oficiales. O, por lo menos, buscan transmitir ese mensaje. La estrategia del Gobierno sigue siendo la de mantener a rajatabla el discurso. No cambian el libreto ni por un segundo y continúan de alguna manera ninguneando lo que sucede en el mercado informal. No nos inquieta ese mercado, que equivale sólo al 2% de lo que mueve la plaza oficial. Las inspecciones de la AFIP continúan haciendose como siempre. Pero aquellos que pagan $ 6,60 para conseguir billetes son personas o empresas que están en la informalidad. No es la gente común la que paga ese precio, resumió una fuente del Gobierno.
Según la visión oficial, la reciente escalada del dólar informal que ayer llegó a operarse en $ 6,60 poco tiene que ver con una demanda estacional por turismo. Afirman que quienes tienen que comprar dólares para viajar tranquilamente pueden hacerlo a través de su cuenta bancaria o abriendo una en caso de no tenerla. El costo/beneficio que están pagando aquellos que compran a estos precios es enorme. ¿Quién va a pagar $ 6,60 si para viajar pueden usar la tarjeta de crédito, además de los dólares que pueden acceder vía la AFIP? Es una estupidez pensar que esa gente está detrás de este movimiento del blue, alega.
Incluso la fuente oficial señala que según el relevamiento que están haciendo de este mercado informal, los clientes no son turistas acorralados por el viaje que quieren realizar o simplemente personas que continúan con la idea de atesorar billetes. Sino, más bien, personas o empresas que tienen que cerrar operaciones comerciales pero que operan en la total informalidad.
Lo que no dicen en los pasillos oficiales es que la escalada del tipo de cambio no regulado, que hasta hace pocas semanas estaba freezado en $ 6, fue después de conocerse las nuevas restricciones y sanciones para el dólar turista. La especulación en este caso es que la medida abortó muchas operaciones ficticias que se hacían por esta vía para conseguir dólares baratos a $ 4,55. Serruchada esta alternativa y sin la posibilidad de comprar dólares para operaciones inmobiliarias, el cerco cambiario es prácticamente total.
Desde el Gobierno se empecinan en señalar que el blue es intrascendente por que no afecta a la economía real. Algo cuestionable en, por ejemplo, algunas operaciones inmobiliarias. Aquellos que tienen adjudicado un crédito hipotecario en dólares con anterioridad a la pesificación forzosa por un monto equivalente al 90% del inmueble, deben salir a regatear el blue para afrontar ahora el 10% restante que deben pagar sin acceso alguno al mercado legal. Otra dificultad de la transición, como suelen calificar ambiguamente en el oficialismo, de la pesificación que impulsó unilateralmente el Gobierno.