Ayer se produjo la audiencia en la Cámara de Apelaciones del Segundo Distrito de Manhattan entre los abogados del gobierno argentino y los representantes de los fondos buitres. El estudio que defiende a la Argentina (Clearly, Gottlieb, Steen & Hamilton) a través de su abogado Jonathan Blackman intentó refutar a lo largo de las cuatro horas que duró el encuentro el pedido de pari passu interpuesto por el fondo NML (propiedad de Elliott) por el cual reclaman que los tenedores de bonos en default tengan el mismo trato que quienes ingresaron al canje de deuda en default. Es decir, que también se les paguen cupones y capital periódicamente. Los acreedores ya tienen una sentencia a su favor por parte del juez de primera instancia, Thomas Griesa. Pero la estrategia de la Argentina ayer se basó en los riesgos que representarían como antecedente avalar el pari passu, dado que generaría pocos incentivos para que acreedores ingresen a reestructuraciones futuras de deuda soberana o corporativa de cualquier país. Es por ello que, además de los abogados de la Argentina y de los acreedores, ayer expusieron representantes del gobierno de los Estados Unidos, apoyando la postura argentina. No porque consideren simpática la estrategia del país, sino porque podría afectar posteriores reestructuraciones de deuda. Los abogados argentinos argumentaron que el canje de deuda (iniciado en 2005 y con varias reaperturas) finalmente logró una adhesión del 92% del total de los acreedores. Pero que obligar al país a pagar también a los acreedores que no aceptaron la propuesta podría poner en riesgo el cumplimiento de la deuda con todo el resto. Una vez escuchados los argumentos de las partes, ahora la Cámara de Apelaciones deberá emitir un veredicto en los próximos meses. |