La prudencia se impuso en la primera sesión de la semana en los mercados de divisas a la espera de conocer la decisión que tomará la Reserva Federal sobre los tipos de interés en la reunión de mañana. Si la semana pasada la mayoría de los analistas apostaban por un repunte del precio oficial del dinero, tras conocerse el dato del paro del pasado viernes el escenario ya no se contempla tan nítido, aunque buena parte de los expertos apuestan por la subida. Sin embargo, ya han surgido algunas voces discrepantes con una posible subida de los tipos de interés. El ex gobernador de la Reserva Federal Wayne Angell considera improcedente modificar en estos momentos los tipos de interés, que se encuentran en el 1,25% después de la revisión al alza decretada el pasado 30 de junio. Algunos expertos han manifestado sus dudas sobre lo que decidirá mañana el Comité del Mercado Abierto de la Fed. Si Greenspan quiere seguir subiendo los tipos de interés en lo que resta de año, puede que ésta sea la última oportunidad de que disponga.
La reunión que la Fed tiene programada para el mes de septiembre es la última antes de las elecciones presidenciales de noviembre y si Greenspan modifica en ella los tipos de interés se convertirá en el primero que lo hace antes de unos comicios desde el fin de la II Guerra Mundial.
Con este escenario, los movimientos en el mercado fueron mínimos. Tras el varapalo sufrido el pasado viernes, tras conocerse los datos del desempleo en EE UU, el dólar ensayó una tímida reacción, aprovechando que en la eurozona no se recibió de buen grado el dato del PIB italiano del segundo trimestre, pese a que estuvo en línea con lo previsto. Sin embargo, la moderada escalada del dólar fue perdiendo fuerza progresivamente y sufrió una definitiva parada cuando se publicaron cifras de inventarios en EE UU, que decepcionaron a los inversores con un crecimiento superior al esperado.
El dólar, que a primera hora de la mañana estuvo a punto de irse por encima de 1,23 unidades, se cruzaba con el euro en cotas muy similares a las registradas en la sesión del viernes, en el entorno de 1,2250 unidades por cada divisa europea. Los movimientos fueron también de escasa importancia respecto al resto de las principales divisas mundiales.