La asistencia al Tesoro Nacional dejó al Banco Central más desguarnecido frente a las futuras amenazas que podría sufrir el sistema financiero. Muchas consultoras privadas locales advirtieron en los informes de estos días que el deterioro de su patrimonio podría tener serios efectos sobre las expectativas de devaluación en la economía local y, simultánemante, afectar el poder de compra de los argentinos por el avance de la inflación. El impacto de tamaño financiamiento del organismo al Gobierno no es inocuo en términos macroeconómicos, alertó ayer el informe de Econométrica, la consultora de Mario Brodersohn. Lo que antes se pagaba con superávit fiscal, ahora se paga con inflación. Pero vale advertir que el sector público en su conjunto igualmente continúa desendeudándose, y que quien paga el impuesto inflacionario son los privados, agregó. El deterioro del balance del BCRA es tal que, si hoy quisiera estimarse un tipo de cambio de equilibrio que hiciera neutro su patrimonio, se llegaría finalmente a un dólar de $ 7,20; es decir, un 56% superior al actual. Fue la cuenta que hizo por estos días la consultora Bconomics, de Fernando Baer: Depreciar el tipo de cambio sería la única manera de mejorar el patrimonio neto del BCRA, por lo menos en el corto plazo, comentó el economista. Este súper dólar surge de restarle, a los activos del Central (básicamente las reservas, que ayer quedaron en los u$s 46.700 millones), los pasivos actuales nominados en pesos (base monetaria y títulos emitidos por el organismo). También para Hernán Lacunza, economista de Empiria Consultores, forzar un mayor déficit fiscal financiado con emisión, a partir de una reacción voluntarista de la política fiscal y monetaria, no haría más que agudizar la desconfianza y anticipar la demanda de activos externos, si la respuesta oficial es percibida como un intento por consagrar las inconsistencias del modelo. Y esto porque, según aclaró, uno de los impactos que tuvo el relajamiento de la Carta Orgánica es el incremento de la emisión monetaria asociada al financiamiento al sector público. Básicamente le puso un piso de ampliación de la base monetaria superior al 30%, agregó el ex gerente general del BCRA. Y alertó que, sumando la emisión por compra de dólares, la expansión monetaria ya orilla el 40% anual asumiendo cierta esterilización vía emisión neta de Lebac. En su informe, Econométrica consideró que el sector privado advirtió el atraso cambiario en 2011 y buscó refugio en activos externos, descontando la devaluación. Pero que las nuevas regulaciones en el mercado cambiario obligaron hasta hoy a los privados a quedarse en pesos para continuar financiando el pago de la deuda vía impuesto inflacionario. El déficit fiscal asegura que el impuesto inflacionario continuará siendo el principal canal de financiamiento del sector público. Y la inflación atrasará aún más el tipo de cambio, forzando a la larga la devaluación, agregó. Para Baer, las inconsistencias del esquema económico son evidentes: Los excesivos controles y la elevada discrecionalidad sobre el proceso de toma de decisiones del sector privado dejaron al descubierto los problemas que el Gobierno debe solucionar. En especial el nivel de tasa de inflación y su correlato en términos prácticos: la compulsiva demanda de asistencia financiera al BCRA, dijo. |