Pese a que el precio real del crudo está muy por debajo del máximo alcanzado durante la revolución iraní, ya alcanzó un rango suficiente para afectar la marcha de la economía global. Hasta ahora, la economía global resistió el alza de los precios del crudo, que si fuera por los niveles actuales de oferta y la demanda de crudo debería rondar cerca de los u$s 30 por barril, un tercio menos que los precios registrados ayer.
La cuestión es que hay muchos otros factores en juego y, de mantenerse el precio entre los u$s 40 y 50, el crecimiento global podría reducirse en un punto porcentual, estimó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Los conflictos en Medio Oriente y el rápido crecimiento de la demanda global del crudo, a un ritmo mayor que el de la producción petrolera, son los principales responsables del alza de 35% del crudo en lo que va del año. Un informe de la Agencia Internacional de Energía estimó que entre 1995 y 2025 el consumo mundial de petróleo crecería lo mismo que en los 20 años anteriores, mientras que la OPEP utiliza el 94% de su capacidad instalada.
En este escenario de oferta limitada, todos están pendientes de que China, cuyas importaciones de crudo crecieron 40% en lo que va del año, reduzca su demanda, pero tampoco hasta el nivel de resentir uno de los principales motores del crecimiento de mundial.
Por su parte, los mercados financieros, pendientes por acomodarse a la nueva política de tasas más elevadas en EE.UU., se encuentran en una débil posición para enfrentar los impactos de alza del crudo. Sin embargo, la Reserva Federal puede verse obligada a elevar aún más las tasass de interés para evitar presiones inflacionarias.
En el peor de los escenarios, el informe estima que el costo para EE.UU sería de 0,3 puntos porcentuales del PIB y de 0,5 puntos para la zona Euro. En América latina, el crecimiento podría ser 0,2 puntos menor, pero el impacto se sentiría más en la Argentina, Brasil y Chile, donde el producto podría crecer 0,4 puntos porcentuales menos.
Crisis fueron aquellas
De todos modos, por muy malas que parezcan las condiciones, nada parece justificar que el crudo vuelva a sacudir a la economía global como sucedió a fines de los ‘70. En perspectiva histórica, el precio real (esto es, ajustados por inflación) del petróleo está aún lejos de su pico histórico. El precio actual supera los máximos alcanzados durante los últimos "minishocks", de 1990 y 2000, causados por la Guerra del Golfo y la crisis energética en California y las tensiones políticas en Medio Oriente (tras la Segunda Intifada), respectivamente. Representa un valor similar al alcanzado en 1973 cuando tocó los u$s 43 por barril (a valores de hoy) como consecuencia de la guerra de Yom Kippur, pero está muy por debajo del pico de u$s 82 por barril registrado en 1980, luego de la revolución iraní, precisó un reciente estudio de Nouriel Roubini y Brad Setser.
En cuanto a la magnitud del shock, el alza de casi 70% desde el piso de 2002 es comparable con la suba de 60% registrada en el 2000, pero es aún mucho más pequeña que el alza de 210% que llevó al pico 1973 y el de 135 % en el período 1979-80. |