ES CLAVE QUE EL FONDO PRORROGUE EL PAGO DE U$S 1.000 MILLONES La relación se complicó a partir del 22 de julio. La apuesta ahora es pagarle al Fondo y conseguir un mínimo de aceptación al canje de deuda, que limpie el frente interno en 2005. Una primera clave de la nueva etapa en la relación con el FMI y los acreedores, se confesó ayer una fuente del Gobierno que sigue el tema de cerca, es si el Fondo accederá a prorrogar por un año cuatro vencimientos que de aquí a fin de año suman poco menos de u$s 1.000 millones.
Un "Sí" permitiría aliviar la carga de pagos al Fondo de u$s 2.500 millones a u$s 1.500 millones, dólares más o menos, y escapar de lo que la misma fuente llamó "zona de riesgo" en que está entrando la estrategia oficial.
El riesgo es que afrontar pagos de tanta envergadura al Fondo luego de que éste haya despechado al Gobierno y al tiempo que éste se expone a un importante nivel de rechazo a la oferta de reestructuración de la deuda en default, despierte el instinto básico del kirchnerismo a emitir palabras y gestos que podrían complicar aún más la de por sí complicada nueva etapa.
Siempre a estar de la fuente gubernamental, con su reticencia a avanzar en el programa e insistir en una Carta de Intención inaceptable para la Argentina, el Fondo se transformó al cabo en el principal enemigo de la posibilidad de mejorar la oferta de reestructuración mediante un pago en efectivo.
Los u$s 2.500 millones (si no hay prórroga de la parte prorrogable) que se pagarán al Fondo eran los mismos, razonó no sin picardía la fuente, son los mismos que Economía tenía bajo la manga para arrimar remisos al fogón y lograr una más alta aceptación a la reestructuración de la deuda.
Esta misma lógica es aplicable al GCAB, sigla en inglés del Comité Global de Acreedores, el lobby más poderoso de los acreedores, que con su presión sobre el G-7 y sobre el área de Mercados de Capital del Fondo al final saboteó una de sus propias demandas: incluir un "endulzante" en la oferta oficial.
La marcha del programa con el Fondo comenzó a desnortearse el 22 de julio, cuando desde Washington enviaron una Carta de Intención que era una sumatoria de deseos de los distintos departamentos internos del FMI, en vez de mantener el rumbo de lo imperfecto, pero aceptable.
Además de la deuda, el Fondo objeta la mora en la renegociación de contratos, le molesta lo reacio que es el Gobierno para pagar algún costo político en el frente tarifario, insiste en el políticamente difícil tema de la coparticipación y no acepta los números que maneja el Gobierno para compensar a los bancos por la indexación asimétrica. Según Economía, este concepto, que comenzó en $ 2.000 millones, se estaría acercando hoy a los $ 300 millones.
Lo concreto es que ahora el Gobierno irá adelante con su propuesta de reestructuración, tratando de "dar vuelta la página" del default juntando el "Sí" casi forzoso de las AFJP y de un selecto grupo de acreedores del exterior. Sería un éxito a medias, pero en cualquier escenario permitiría comenzar 2005 habiendo sincerado las carteras de las AFJP. El road-show comenzará en la última semana de agosto, en Nueva York, ante analistas y calificadoras de riesgo. Luego, tras una semana en Buenos Aires, proseguirá en Japón y a la semana siguiente se extenderá a Europa y los EE.UU. (esta vez, ante bonistas). El canje se abrirá a principios de octubre, en coincidencia con la Asamblea Anual FMI-Banco Mundial, y estará abierto hasta mediados de noviembre. |