| El Banco Central finalmente reglamentó lo que había dispuesto la AFIP en relación con la compra de moneda extranjera para viajes. Según la Comunicación «A» 5.339 que aprobó ayer el directorio, encabezado por Mercedes Marcó del Pont, los turistas que viajen al exterior podrán comprar exclusivamente la moneda de destino cuando se viaje a países limítrofes o a naciones que se encuentren en la zona euro.
De esta manera, aquellos que a partir de hoy viajen a algún país limítrofe y quieran comprar divisas antes del viaje, sólo podrán ser autorizados por la AFIP si piden la moneda de destino. Por ejemplo, para un viaje a Brasil, habrá que solicitar reales; o para ir a Paraguay, habrá que pedir guaraníes, lo mismo Bolivia (sucres) o Chile (pesos chilenos). Las solicitudes de dólares para realizar ese viaje serán rechazadas por el organismo recaudador.
El mismo «modus operandi» de este mecanismo, creado por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, se aplicará para los países de la zona euro. Por ejemplo, quien viaje a España o a Francia, por dar sólo un ejemplo, podrá solicitar la compra de euros al tipo de cambio oficial. La AFIP, comandada por Ricardo Echegaray, sólo canalizará estos pedidos, pero rechazará automáticamente si se le solicitan dólares.
Problema
Para el resto de los destinos, excluyendo países limítrofes y la zona euro, se aplicará el dólar. Por ejemplo, para un viaje a Japón, habrá que solicitar a la AFIP la validación de compra de dólares, pero no se aceptarán yenes. Y así sucesivamente para el resto de los países.
El problema de comprar monedas de países limítrofes es que el tipo de cambio implícito en estas compras es mucho mayor que $ 4,60, que es el vigente para el dólar. En muchos casos, comprar estas monedas implica asumir un valor de la divisa bien superior a los $ 5, debido a que existen altos costos relacionados con estas transacciones.
Esta normativa debería ayudar a las casas de cambio, ya que son las más activas en lo que respecta a operaciones con monedas de países limítrofes. En cambio, al no ser un negocio en el que estén muy involucrados los bancos, lo más probable es que las entidades financieras directamente no acepten canalizar los pedidos de compra que presenten los clientes. Se trata de un dato relevante para los cambistas, cuyo negocio cayó más del 80% en los últimos meses por las restricciones cambiarias.
La AFIP extremó así al máximo las exigencias para la compra de divisas. |
|
|