Por Martín Kanenguiser - El Fondo Monetario Internacional (FMI) le exigió al Gobierno que, más allá de poner en marcha un nuevo índice de precios al consumidor (IPC) nacional en el futuro, también reconozca parte de la inflación que viene subestimando desde 2007. En una reciente negociación en Washington entre representantes del organismo que lidera Christine Lagarde y del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), dirigido por Ana María Edwin, se intentó acercar posiciones para evitar un duro pronunciamiento del organismo a principios del mes próximo en torno a la transparencia de las estadísticas públicas argentinas. Algunas versiones daban cuenta de un viaje de la propia Edwin a la capital norteamericana, que no fue confirmado ni desmentido por el Indec ante una consulta de La Nacion. Allí, los funcionarios argentinos intentaron convencer al FMI de que están avanzando con firmeza en la construcción de un nuevo IPC nacional, que sucederá al que el Indec dejó de publicar en 2008, cuando las diferencias entre sus mediciones y las de las provincias resultaron muy evidentes. De hecho, en marzo el instituto inició la nueva encuesta nacional de gastos de hogares, que terminará en marzo de 2013. La intención oficial sería poner en marcha el nuevo IPC luego de las elecciones legislativas de octubre del año próximo, sin reconocer la brecha registrada desde principios de 2007. Centros de estudios vinculados al oficialismo, como el Cenda, del viceministro Axel Kicillof, y Cifra, de la CTA de Hugo Yasky, reconocieron la legitimidad de la medición de las provincias, que triplica los números del Indec. La reciente negociación informal con el FMI no pudo tener un final feliz porque el cuestionado organismo pidió que se reconozca parte de esa diferencia, más allá del acuerdo que habían alcanzado en torno de la posibilidad de publicar más de un IPC en el futuro. "Había un acuerdo en el 75% de los temas, pero todo quedó en suspenso", admitió la fuente. Si el Gobierno reconoce este falseamiento, recibiría una catarata de juicios de los bonistas que tenían títulos ajustables por el coeficiente de aumento de los precios. La consulta forma parte del proceso de cooperación técnica entre el Indec y el FMI iniciado en 2009, por pedido del Gobierno, para evitar una sanción por parte del organismo internacional ante las dudas que generan entre otros países las cifras de inflación minorista y del producto bruto interno (PBI). IntimaciónAunque por estas maniobras en el Indec el Gobierno elude desde hace seis años la revisión anual del artículo IV que realizan los técnicos del Fondo, el directorio del organismo lo intimó a cumplir con el artículo 8° de la Carta Orgánica del FMI, que obliga a los países a presentar "información verdadera". Si el organismo multilateral considera que un país no cumple con esta regla, puede pedir una moción de censura y dejarlo expuesto por no colaborar con sus pares. De hecho, la Argentina es el único miembro del G-20 que no cumple con este intercambio informativo. En enero último, el directorio fijó una serie de pautas que evaluará el mes próximo, a partir de un informe del staff técnico. Curiosamente, este grupo -del Departamento del Hemisferio Occidental- está liderado por un argentino, Saúl Lizondo, reemplazante interino del chileno Nicolás Eyzaguirre, quien abandonó su cargo para tratar de competir por la presidencia de su país. Lizondo estudió economía en la Universidad de Tucumán, se doctoró en la de Chicago, es macroeconomista y, hasta ser designado director asociado en el área que cubre América latina, dirigía la que supervisaba a Africa. "Es un verdadero Chicago boy", lo definió un economista argentino cariñosamente. Uno de sus trabajos más conocidos es sobre tipos de cambio desdoblados en los países emergentes, que escribió con el experto en finanzas Miguel Kiguel. Allí concluyeron que, aunque el tipo de cambio dual -como el que defiende en privado Kicillof- mejora la situación externa de una economía, sólo es una solución transitoria para los problemas que provocaron ese desdoblamiento. Si bien varios economistas y empresarios creen que un desdoblamiento aliviaría la situación fiscal y la de los exportadores, también advierten que alimentaría más la inflación. Un ex funcionario del FMI consideró que la designación de Lizondo es "un lujo por su calidad intelectual", aunque afirmó que se trata de "un técnico de muy bajo perfil", que difícilmente pueda ocupar un cargo que requiere una gran muñeca política. El economista indicó que "la visión sobre la Argentina en Washington empeoró en estos últimos meses, tras el cambio en la carta orgánica del Banco Central y la nacionalización transitoria de YPF", entre otras decisiones. A su vez, el FMI fue muy cuestionado por no haber apoyado a la Argentina cuando se produjo el abandono del plan de convertibilidad, a fines de 2001, y el entonces presidente Néstor Kirchner optó por pagarle toda la deuda en 2006.. |