La batalla iniciada hace casi dos semanas tras la reunión del G-7 en Dubai, en la que el secretario del Tesoro de EE UU pedía a las economías asiáticas que no intervinieran sus monedas, continuó después con el aderezo de varios datos estadounidenses de confianza flojos. Y hoy, sin ir más lejos, el ISM ha sido el detonante del declive de la divisa de EE UU. Mientras tanto, en Asia, todo parece ir sobre ruedas y el Banco de Japón incluso parece capaz de controlar al yen.
El ISM manufacturero de septiembre de EEUU ha caído hasta 53,7 puntos este mes frente los 54,7 puntos del mes anterior. El dato ha quedado por debajo de los 54,5 puntos previstos por los expertos. Sin embargo, el componente de precios pagados se ha colocado en 56 puntos, frente a los 54,6 calculados y a los 53 puntos anteriores. Por otro lado, el gasto de construcción estadounidense correspondiente al mes de agosto creció un 0,2%, lo mismo que el mes anterior, pero dos décimas porcentuales menos de los esperado por el mercado.
Nada más conocerse ambos datos, el dólar se desplomaba desde 1,1660 unidades por euro hasta superar las 1,17 unidades. A media sesión en Wall Street se pagaba a 1,1720 dólares, el precio más bajo desde finales de mayo. Un operador español comentaba que el euro ya ha puesto la dirección hasta los máximos históricos, alcanzados en dicho mes al rozar los 1,20 dólares.
Desde Bancoval señalan que la reunión del G-7 significó el comienzo de las turbulencias en los mercados cambiarios. Los expertos de la entidad señalan que mantiene su visión a favor del euro y alertan que las intervenciones del Banco de Japón para debilitar al yen pueden continuar en el futuro, aunque su éxito sea cuestionable.
La divisa nipona se pagaba a un mínimo de 110,70 unidades por dólar, con lo que sigue en zona de mínimos de los últimos tres años. De esta manera, la intervención de ayer del banco central, que colocó la moneda casi a 112 unidades perdía efecto.
El clima empresarial japonés volvió a mejorar en el tercer trimestre y se situó en su cota más alta en los últimos dos años y medio. Según el informe Tankan, elaborado por el Banco de Japón, el número de empresarios japoneses optimistas con la situación económica actual supera al de los pesimistas, con lo que la confianza empresarial se sitúa en 1, frente al -5 registrado el pasado trimestre. El resultado superó las previsiones de los expertos, que habían apostado por que el Tankan reflejara un resultado de cero. La Bolsa de Tokio reaccionó al alza tras conocerse el dato, impulsada especialmente por los valores financieros.
Ayer se conocieron cifras de paro, que descendió hasta el 5,1% en agosto, la cota más baja en 2 años, mientras que el gasto familiar repuntó en el mismo mes en la proporción más alta desde 1984, mientras en EE UU se conocieron flojos datos de confianza del consumidor y de manufacturas en Chicago. Un duro contraste.
Pero las buenas expectativas económicas en Japón parecen amenazadas por la batalla cambiaria entre EE UU y los dragones asiáticos. El Ejecutivo de Koizumi mantiene su compromiso por el saneamiento del sector bancario y el impulso de las exportaciones, por lo que defenderá un precio ‘de consenso’ del yen, cercano a las 110 unidades por dólar. Por debajo de ahí, el Banco de Japón sacará la artillería para depreciar al yen y se duda que la Reserva Federal sea capaz de hacer lo propio por el dólar, comentan los operadores.
El cambio oficial del Banco Central Europeo (BCE), que se reúne mañana, fue de 1,1671 dólares por euro y de 129,64 yenes por cada divisa única. |